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Al norte del sur., Spain
En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Exclusiva

Ni Soraya ni Virginia. Ni mucho menos la Eli esa.

Confirmado. Es mi yerno.



domingo, 21 de diciembre de 2008

Con las manos (a modo de postalita)

Hoy no dejo hablar al misántropo ya que, aparte de ser un cenizo, se suele aturullar de tal manera que no lo entiendo ni yo, a veces. Además para estas fechas (sí, Navidad) siempre me deja un huequillo para desearos ánimo (sí, ánimo) aportando alguna cosa hecha por mí con las manos, y con algo más.



 
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La foto no es mía; pero sí he sido yo quien la ha echado a perder. En cuanto a la música, es de Brahms, y por lo tanto, de todos; y me viene justamente a la mano, de su mano, ya que se trata de algo que acaba de suceder hace apenas unos días; concretamente el pasado día 13, Santa Lucía. Algo muy importante para mí, que me ha mantenido largo tiempo muy ocupado y me ha aportado infinidad de cosas buenas. Algo al margen del trabajo. Que me ha hecho recuperar el espíritu diletante que siempre me movió.

El misántropo diría, lo dijo de hecho, que a un zángano no le puede esperar otra cosa que la enajenación total si intentara besar a la luna; o algo así, diría. Que jamás le saldría ese poema que estaba intentando escribir; y efectivamente, nunca le saldrá. Pero hoy me cede el sitio a mí, porque lo mío es cantar (para escribir ya estuvo el Johannes). Y seré yo quien os diga que el poema está recién cantado, y grabado, a petición mía, en directo (lo de en directo lo digo porque ya os vais a, ejem, dar cuenta). Además, como yo no me dirijo a ninguna abeja reina; he pensado que nada más oportuno para ilustrar musicalmente la postalita que ese segundo movimiento (adagio), que es pura magia invernal.

En fin. Alegría ¡por qué no! Y cuidado con el durse.

Y, ya que me he tirado tanto el moco, y hoy me toca (gracias, misántropo), os dejo con el último movimiento; que es un Tema con variaciones. Para no quedar con la sensación de que todo es invierno en estas fechas. Ya, ya sé que parece Radio Clásica, pero no abaratemos la euforia.





Abrazos (sí, abrazos).

sábado, 20 de diciembre de 2008

A diferencia de Belén

Copos del cielo caídos
juguetes del viento son.
Nous avons, vous avez;
ils ont.
(Villancico)



Es verdad que la nieve siempre mueve a los terrícolas a sufrir de buen grado la sensación térmica reinante. La nieve purifica el aire, oxigena los semblantes, desparrama luz por todas partes y enciende la fantasía. Algo así como el frío hecho una fiesta.

Se sabe también que entre la población más llana no existe epidemia que se propague con mayor virulencia que el ánimo de fiesta. Ésto, junto con la nieve, da lugar a una euforia generalizada que viene a manifestarse en avalancha de estrechos encontronazos amigables, llamados abrazo. A consecuencia de la precipitación desaforada de tales efusividades, se ha observado un significativo recalentamiento de la corteza terrestre; lo cual origina una serie de fenómenos altemente inquietantes, como esas extrañas luciérnagas intermitentes que proliferran por los árboles, la radical mutación de las fachadas en una suerte de naves espaciales a punto de despegar o el alarmante incremento de la contaminación acústica; en forma de chirriante, repetitiva, cantinela.

Este caos es, por suerte, pasajero. Pero convendría señalar que todo este derroche indiscrimanado de calor, humano y extraterrestre, no carece de efectos secundarios. Se viene observando en los últimos tiempos una especie de extraño meteoro que parece funcionar muy parecido a la nieve, solo que a la inversa. Los estudiosos lo han definido como un velo incasdescente, formado por diminutas lenguas de fuego, que asciende hacia las capas más altas de la atmósfera, ocasionando allí un salvaje choque de temperamentos que transformaría las lenguas de fuego en balas de hielo. Con lo cual, dicen, podría bastar el soplo certero de algún dios cabreado para que salieran todas disparadas, en ráfaga, sobre la tierra.

Se asegura, no obstante, que no hay de qué alarmarse. Por fortuna la naturaleza es sabia; y el Sol, nuestro eterno aliado, se encargará siempre en el último momento de ablandar las balas. Y así, convertidas en tiernos e inofensivos copos de nieve, vendrán a posarse de nuevo suavemente sobre nuestros campos; moviendo a los terrícolas a sobrellevar con alegría la intemperie. Admirando, en todo caso, la mirada confiada de algún niño.

Y así siempre.


miércoles, 17 de diciembre de 2008

Alrededor de la media noche

Apenas cinco minutos para las doce. Qué bonita hora para despertar. La ventana continúa soplando, de par en par.

En mi leve ingravitud me dejo estirar suavemente hacia esa puerta entreabierta que inaugura, bostezo a bostezo, la consciencia de las cosas más a mano; de la mano de este familiar tufillo, entre encierro y primavera. El primer, involuntario, gesto me incomoda. Me informa sobre la naturaleza urgente de esta inquietud repentina que me empuja a saltar corriendo de la cama. Rápidamente analizo la situación y comprendo que es debida, no tanto a las rodillas que me atenazan el ombligo, como a las punzadas lacerantes que me lanza la vejiga, a punto ya de estallar.

Me deslizo sigilosamente en dirección al baño, donde me deshago en aguas destempladas. Un breve chorro a presión de agua fría sobre mi nuca me devuelve la confianza en mi epidermis y en mi cráneo. Una vez fresquito y relajado, no resisto a que mis ojos puedan planear unos instantes sobre la cama: ese pie desnudo, descolgado; esa negra melena apelmazada, babeando sin complejos sobre el borde del colchón, esa espalda que es la misma que soñaba hace un ratito...De repente, un apretado gruñido interior me apercibe de que igual va siendo hora ya de comer algo. Y me precipito autómata, como impulsado por un resorte atávico (las zapatillas como único aderezo) a la cocina, de par en par también desde antes.

Al asunto. Pongo huevos a cocer mientras voy exprimiendo unas naranjas. Le devuelvo a quemarropa un semirequiebro torero a esa luna, casi llena, que parece divertirse de lo lindo con el espectáculo desangelado de mis pantuflas deshilachadas; y paso a ir enchufando la máquina tostadora mientras le hago engullir unas rebanadas integrales. Rato muerto. Me entretengo unos instantes admirando la asombrosa agilidad de una araña, que repta acelerada sobre su hilo para escapar al calor inopinado de una electricidad radicalmente encendida. No ha pasado ni medio minuto cuando acaricia mis oídos un suave oleaje que viene del más allá. Iré a ver qué pasa.

Y pasa que, efectivamente, ha habido movimientos. Ese pie desnudo y descolgado ha huído bajo la sábana. La melena se ha transmutado en rostro y la espalda ha dado paso a un jardín de familiares fragancias; en abierta pugna con la brisa primaveral que nos entra de la calle. Un ruído inesperado tira de mí, imperativo, con el impulso de que cierre, de golpe, la ventana. Es el cuco, puntual; que justo en este momento ha salido de su jaula, para cantarme las venticuatro en platas; y así hacerme ver que, a veces, por la noche, no nos hace falta el tiempo para nada.

Por el pasillo hace rato que se iba incorporando un humillo mareante. A base de pan chamuscado, huevos reventados y fruta oxidada.


sábado, 6 de diciembre de 2008

A contrapuente





Ahora que todos se van, yo vengo.

El lado izquierdo de la calzada semeja una hecatombe rabiosa, que se precipita en forma de cascada, cae en picado, de la montaña hasta el mar. La vía derecha, en cambio, parece hoy por estrenar. Toda para mí solito. Es verdad que me dejo llevar en autobús; pero es como si fuera en coche y me basta imaginar que bajo las ventanillas para ir en bicicleta. Y ahora la carretera es un horizonte bajo mis pies; un alambre en linea recta por donde asciendo, procurando no caerme, desde la playa hasta el mar. Ese otro mar, que siempre me espera; hundido en las faldas de la montaña.

O sea, que vuelvo a volver; a destiempo. Me revuelvo a contrapuente. En ocasiones así, es sabido que resulta conveniente y hasta imprescindible, tener a mano libretilla y boli. Y yo voy bien equipado; por lo tanto, me aderezo, me arrebujo y alzo el vuelo; no sin antes conectar el piloto automático. Y es ahora cuando el horizonte se aparece, desde arriba, como un óvalo ferpecto; el achatado ferpil de una sandía espachurrada, un imposible supoxitorio ambidextro; el inagotable auraaahhhh ah, ah, ah, de un limón por exprimir.

Y tánto subo, y subo tanto...que apenas demoro en quedarme sopa; a trompicones. Y entre trompicones sueño...por ejemplo cómo salto sin carrerilla ni pértiga de una orilla a otra del Amazonas. Cómo abrazo en un sólo gesto todo el verde de la selva, y resulta ser una lechuga, con la que enveneno a mi canario. Cómo hablo, por ejemplo, sin hablar, desde mi ojo izquierdo a ese labio. O por ejemplo cómo escapo, con todo mi corazón, a tus asuntos. Y cómo, ésto es mágico, él (mi corazón en sueños) me rescata. Y cómo, yo, en sueños también lo rescato. El sueño resulta ser muy profundo y bastante confortable.

Se diría casi comatoso. Me despiertan en el último momento ciertas turbulencias que acosiona el autobús, al aterrizar sin tren de aterrizaje en pleno aguacero. Y es que hace muy mal tiempo. Como bienvenida el Yeti. Porque aquí no queda nadie; salvo yo, y el puente; por ese orden.

Y es ahora cuando dejo de soñar, y me doy cuenta de que no me queda otra que correr a casa y fundirme en un abrazo interminable con la chimenea.

Pero eso sí. Con todo el orgullo a prueba de las más familiares intemperies. Y el hígado, a prueba de tí, navidades.








 
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sábado, 29 de noviembre de 2008

Zángano

La colmena es un hervidero constante, un zumbido persistente, un no parar; un desastre. Con tanto ruído aquí no hay quien sueñe.

Mis amigos me lo tienen más que dicho: el mundo es un campo de flores tienes olfato tienes vista tienes alas qué más quieres. No te sienta nada bien andar por ahí fantaseando. Te trastorna, te entristece; te alicae. A estas alturas no dudo que tengan razón; quiero decir ¡cómo decirles que están tan equivocados! Con lo benditos que son, los obreros.

Yo también soy un obrero. Disidente de solemnidad; despistado, desencantado, ausente. Sólo ansío el momento de poder escaparme al tiempo libre y ponerme mi disfraz de zángano. Para poder respirar, para poder soñar, para poder vivir; para nada.

De ninguna manera podría dudar a estas alturas que ellos tenga razón. Además, cómo decirles...Por cierto, hablando de razón; me tendréis que perdonar, pero ando algo enajenado, sin poder parar de darle vueltas, mareado, con un poema que estoy intentando escribir para la abeja reina.

Seguro que no me sale.

A ver... "A un panal de rica miel..."


miércoles, 26 de noviembre de 2008

De plata y oro

Bonito contraste.

Vaya por delante que no pienso hablar de toros para nada. Hablaré más bien de tópicos; típicos, pero entrañables. Memorables, algunos. La idea comenzó ya a tomar cuerpo nada más subir al avión, donde todos apreciamos al instante que no se trataba de una compañía sueca, pongamos por caso. Aunque tampoco va a ser mi intención tirar de esos hilos.

Es cierto, por otra parte, que el motivo del viaje no fue otro que tomar la alternativa en la Maestranza. Y la tomé, sí señor, por dos veces. Pero convendría matizar; pues lo hice muy bien arropado por otros noventa subalternos y, no tanto, por un maestro que, la verdad, no se arrimó ni por equivocación y, además, ya venía apodado de antemano como el ambisiniestro. Aclarar también, por si las dudas, que me refiero al teatro, no a la plaza. Que ignoro si llegaríamos a cortar alguna oreja pero estoy seguro de que alguna desquiciamos; y que el paseillo fue a deshoras. Íntimo. En solitario.





Digamos que mi alternativa alternativa era algo más mundana, y bastante más arcáica. Tuve suerte: tuve tiempo. O lo supe aprovechar, torear, paralizando segundos, por no perder un detalle de mi bautismo en un paisaje urbano que resultó no estar tan lejos del mío; en un aire que huele muy parecido a mi aire, en una luz que recuerdo exacta a la del día en que abrí los ojos. Bueno...más o menos. Y recorrí, absolutamente perdido, encandilado, callejuelas de Triana. Crucé el río, que es un mar, por todos los puentes. Seguí adelante, desechando los romeros y los fairos que me asaltaban al paso (ni que tuviera pinta de ario, ¿o será de pardillo?); llegué por fin, no sin cierto aturdimiento botánico (no penséis mal, que os veo) a encontrar la sombra que buscaba. Y ahí me quedé un buen rato, recostado en un banquito de piedra, cara a cara con Gustavo Adolfo; a quien, a juzgar por lo visto ¡ole!, no le faltan flores frescas a diario; y se respira mejor, ¿no es verdad, paloma mía?...Uyss, me he cruzao. Y es que el elemento este no paraba tampoco, como es natural, de rondarme a cada paso. Pero esa ya me la sé: con no saludar...Ingrata desilusión la posada del Laurel, claro. Aunque no sus aledaños.

Pero lo mágico, mágico (ando hoy reiterativo), y ahora viene lo del título, fue que, como quien sigue naranjos, me hallé, sin duda abducido por mis jefes, transportado de milagro a la más increible puesta de sol que mis ojos trashumantes pudieran haber jamás contemplado:

 
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Efectivamente. El cielo es de oro y el mar es de plata. Ésto, para quien no lo haya adivinado, es Cádiz.

Por la noche tenía que volver a justificar la epopeya, claro; en el teatro Falla. Pero de eso ni me acuerdo. Me quedé colgao en esta alquimia fronteriza; diaria, según afirman, de plata y oro. Colgao de un horizonte curvo, extenso; sin más sostén que el Atlántico. Y, al otro lado, América.


lunes, 24 de noviembre de 2008

Sal morejo

Aparta esa ropa de invierno que te has traído y colócate la camisa satinada; sí, la negra. Échate el pelo hacia atrás y apaga la luz; y vete, que es de noche y el aire canta por primaveras.

Venga, no te quedes ahí pasmado, cataplasma. Asómate a la ventana. Ahí abajo se suceden dos hileras de naranjos que conducen al mar, que es un río; sólo tienes que sumergir los pies en una esquina y ya ellos te llevan nadando, mientras tú te puedes dedicar a ir contemplando los portales, los patios, los balcones, las terracitas y, cuando menos quieras darte cuenta, ya has subido y has bajado, y has vuelto a salir a esta plaza, esta vez por la derecha; o no era la misma plaza...Y hace rato que tus pies no van nadando y tu piel está bañada en risa. No está nada mal para ser un miércoles cualquiera.

- ¿voy bien por aquí?

- Tira tó pa`lante y cuando empiezes a oler a incienso es que vas por buen camino.

- Vale, muchas gracias.

Lo que no me ha dicho es lo de las boñigas; pero sí, parece ser que voy por buen camino. Porque igual que los naranjos (aquí no hay alamedas) conducen a la mar, que es el río; las boñigas conducen, al final, a los caballos, que son los taxis. Y ahí, en la parada, no te cortes un pelillo y mira de golpe pa`rriba. Porque una cosa es la luz y otra cosa será la iluminación; pero ésto que estás viendo ahora es La Giralda. Una Giralda nocturna de un noviembre cualquiera.

Y contigo quería yo hablar, mire Usté. Que aunque estoy cansado y mareado de dar vueltas no por eso dejo de admirarme, de admirarte; y yo sé que tú, Giralda, me vas a entender. Que he venido a confesarte el por qué de mis desvelos. El por qué de qué de que ande por aquí, solito, a estas horas. Por qué yo sé que tú sabes que me he equivocado de ciudad, de hora y también de monumento.

Y por qué, éso, no importa.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

De viaje.

 
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Esta noche duermo en Sevilla.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Volver a la cripta...

"He trabajado bien, puedo estar contento de lo hecho. Dejo la pluma, porque anochece. Ensueños del crepúsculo. Mi mujer y mis hijos están en la habitación contigua, llenos de vida. Tengo salud y dinero suficiente. ¡Dios mío, que infeliz soy!

...se me ocurre que es volver al enrejado epistolar de los huertos pusilánimes, a los ríos huérfanos de orilla, a las mareas opacas sin mar que les ladre o, aún más cerca, aquel oasis sin luna que se quedó tatuado para siempre en una servilleta de papel...cuadriculaaaaadoooo (¡Ahí tú, Noi!)... A la tarde soleada en que se declaró el diluvio universal. Al corazón arrugado, adiastólicamente frágil, que tapona los desagües de un arritmado poema incandesgente; a los camellos hambrientos de una sequía perenne, y severamente húmeda.

Se me ocurre de repente que volver a la cripta es volver a no volver. Volver a ninguna parte. Se me ocurre, sin embargo, que a pesar de todo esto (o quizá más bien por ello) ocurre; sigue ocurriendo. Volver a la cripta no es menos sencillo que volver a quedarse quieto; aunque resulta más rudo, más unánime, y algo más atribulado de roer.

Pero no se trata al fin y al cabo, se me ocurre, de volver. Ni mucho menos (jajá) de precipitarse. La cripta y yo lo intuimos; aunque no lo declaramos.





¿Pero qué estoy diciendo? No soy infeliz, no he dejado la pluma, no tengo mujer, no tengo hijos, ni habitación contigua, no tengo dinero, no anochece."
"Bartleby y compañía" ENRIQUE VILA-MATAS


Valga todo una canción



lunes, 3 de noviembre de 2008

Cafesito de noviembre

Siempre he sentido una debilidad especial por este bar. Una especie de atracción malsana, como de andar al paso, de visita; al tiempo que una intensa sensación, una antagónica euforia que me moviera a querer acomodarme, saboreando la certeza confortable de no tardar en volver. Me pregunto si será por este tufo característico, impecable, mezcla de soledad y matarratas, que transporta mi pituitaria a la desolación viscosa de mi última celda. Ahora vengo de la calle, de la lluvia, y entro y salgo cuando quiero.

El local está casi vacío a estas horas. La eterna cerillera milenaria, artículo de inventario, inmóvil en su rincón como estatua de cera. Tres tristes espectros de tigre trasnochado, de mirada congelada, uno a cada extremo de la barra y otro en medio; hipnotizados por el supuesto fulgor de su penúltima copa, como si fuera a saltar de repente un conejito, una paloma. Dos avezados halcones noctámbulos porfiando encrucijadas que obligen a retrasar su inapelable retorno a casa. Todo sigue igual que siempre. La vieja gramola ronronea impertinencias melancohólicas. La humedad se adhiere al alma. Sam, camarero octogenario, cojo y presumiblemente mudo, se desliza ceremonial de un extremo a otro de su olimpo, no sin cierta agilidad de viejo púgil, sin emitir el más mínimo sonido; como si fuera nadando o, más bien, buceando. Y es el momento en que comienzo a sentirme no en un bar, sino en una maldita suerte de pecera descomunal, poco habitada...Medianoche de café en nuestro rincón secreto.

Yo he llegado mucho antes, como siempre. Ella llegará tardísimo, presurosa y agitada, de fregar la última cloaca. Se desplomará en su taburete, contra la pared; reventada y distante, como siempre. Distante y cálida -un minuto- pedirá. Lo justo para sobreponerse y abasallar sin disimulo el más mínimo coraje que le permita encender la mecha de su rumiado monólogo. Ahora debe estar, probablemente, deshaciéndose en datitos, sin solución ni cabida a la esperanza; mientras yo callo, y hago como que escucho. Contemplo; me resbalo de mi silla, y me caigo y me levanto. Contemplo, me vuelvo a sentar; sigo contemplando. Escucho. La creo; y también me desespero. Hace pocos meses que salí; y nos estamos viendo a hurtadillas de vez en cuando. Se aviene a regañadientes a mis ruegos esporádicos; fuera de ésto sabe bien que nunca la llamo. Sé que no puedo, no debo; no le vayan a partir...en fin, por mi culpa. Me doy cuenta de que ella nunca llama. Pero viene. Siempre llega...medianoche subversiva y desleal de una sangre escacharrada.

Bueno. Terminado el cafesito, en apenas media hora mal robada, saltará, horrorizada, como alma que lleva al diablo. Espetándome un concienzudamente ártico -mi marido, el pobre, ya sabes- beso volado en la frente; un par de -¡Ay, los niños, si los vieras!- de billetes arrugados en el bolsillo de mi -sólo puedo darte ésto- americana. Y saldrá, llena de empuje -no me llames, por favor- por esa misma puerta por la que entró, hace apenas un ratito, derrotada.

Yo me quedaré mi tiempo, a sorber como se escapa. Desertando de mi vida y de su vida; desertando de la vida hacia delante.

Hasta el próximo café. Quizá te llame para navidades, hermanita.











 
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sábado, 1 de noviembre de 2008

domingo, 6 de julio de 2008

Parcelar

"Reportero.- ¿Y cómo consigue sobrellevar el esfuerzo y la concentración necesarios para seguir trabajando en su película a diario; apenas unas horas antes, unos minutos después, de comparecer ante el gran jurado; donde ha de defenderse, también a diario, de los gravísimos cargos que le imputa su-la demandante?

Mr. Allen (Woody).- Muy sencillo. Parcelar. No es lo mismo; por lo tanto hay que parcelar.
"



Ésto lo he leído o escuchado hace tiempo no sé dónde. Y lo cito de memoria. No, no me lo invento. Y, aunque parezca tremendo, no me espanta. Porque creo que lo entiendo.
Creo también (no hacerme mucho caso tampoco), que la película en cuestión era "Alice", cuya protagonista era Mía (Farrow). Con lo cual digo yo que lo de parcelar debe ser entendido en su justo término, o medida. Y que, a veces, no hay industria comparable a la de conjugar inteligencia y genio. Difícil.


Cómo olvidar, sin embargo, aquel magnífico alarde de empatía que se tituló "Annie Hall"; coperpetrado, al alimón, con Diane Keaton; cuyo nombre real es Diane Hall. Cierto.

¿Que a qué viene ésto?...Pues no lo sé. Supongo que será una mera interferencia recurrente que se resiste a acomodarse en mi maleta (sí, la de los viajes largos) en esta tarde irreversible de domingo en la que, ante la imposibilidad de parcelarme, supervivo a quemarropa recién lavada; alcanzando entre pasillos extrañamente infinitos al mismísimo Nadal, a un match point de conculcar este viejo sirimiri, que exsuda el reloj de la pared del sinvivirenmí; cerrando y abriendo, y abriendo y cerrando, familiares paréntesis eternos de convexa urgencia cóncava. Entre mi enajenación perpetua, y mi Enajenación vital.

O simplemente una excusa para aclarar que no me he ido; aunque parezca que no esté. Y que, por lo tanto, no volveré; aunque parezca que sigo estando.

Abrazo de misántropo.


jueves, 5 de junio de 2008

Día Mundial del Mundo

EL TESORO DE LA JUVENTUD

Julio Cortázar.

Los niños son por naturaleza desagradecidos, cosa comprensible puesto que no hacen más que imitar a sus amantes padres; así los de ahora vuelven de la escuela, aprietan un botón y se sientan a ver el teledrama del día, sin ocurrírseles pensar un sólo instante en esa maravilla tecnológica que representa la televisión. Por eso no será inútil insistir ante los párvulos en la historia del progreso científico, aprovechando la primera ocasión favorable, digamos el paso de un estrepitoso avión a reacción, a fin de mostrar a los jóvenes los admirables resultados del esfuerzo humano.
El ejemplo del jet es una de las mejores pruebas. Cualquiera sabe, aún sin haber viajado en ellos, lo que representan los aviones modernos: velocidad, silencio en la cabina, radio de acción. Pero la ciencia es por antonomasia una búsqueda sin término, y los jets no han tardado en quedar atrás, superados por nuevas y portentosas muestras del ingenio humano. Con todos sus adelantos esos aviones tenían numerosas desventajas, hasta el día en que fueron sustituídos por los aviones de hélice. Ésta conquista representó un importante progreso, pues al volar a poca velocidad y altura el piloto tenía mayores posibilidades de fijar el rumbo y de efectuar en buenas condiciones de seguridad las maniobras de despegue y aterrizaje. No obstante, los técnicos siguieron trabajando en busca de nuevos medios de comunicación aún más aventajados, y así dieron a conocer con breve intervalo dos descubrimientos capitales: nos referimos a los barcos de vapor y al ferrocarril. Por primera vez, y gracias a ellos, se logró la conquista extraordinaria de viajar al nivel del suelo, con el inapreciable margen de seguridad que ello representaba.
Sigamos paralelamente la evolución de estas técnicas, comenzando por la navegación marítima. El peligro de los incendios, tan frecuente en alta mar, incitó a los ingenieros a encontrar un sistema más seguro: así fueron naciendo la navegación a vela y más tarde (aunque la cronología no es segura) el remo como el medio más aventajado para propulsar las naves. Este progreso era considerable, pero los nuafragios se repetían de tiempo en tiempo por razones diversas, hasta que los adelantados técnicos proporcionaron un método seguro y perfeccionado para desplazarse en el agua. Nos referimos por supuesto a la natación, más allá de la cual no parece haber progreso posible, aunque desde luego la ciencia es pródiga en sorpresas.
Por lo que toca a los ferrocarriles, sus ventajas eran notorias con relación a los aviones, pero a su turno fueron superados por las diligencias, vehículos que no contaminaban el aire con el humo del petróleo o el carbón, y que permitían admirar las bellezas del paisaje y el vigor de los caballos de tiro. La bicicleta, medio de transporte altamente científico, se sitúa históricamente entre la diligencia y el ferrocarril, sin que pueda definirse exactamente el momento de su aparición. Se sabe en cambio, y ello constituye el último eslabón del progreso, que la incomodidad innegable de las diligencias aguzó el ingenio humano a tal punto que no tardó en inventarse un medio de viaje incomparable, el de andar a pie. Peatones y nadadores constituyen así el coronamiento de la pirámide científica, como cabe comprobar en cualquier playa cuando se ve a los paseantes del malecón que a su vez observan complacidos las evoluciones de los bañistas. Quizá sea por eso por lo que hay tanta gente en las playas, puesto que los progresos de la técnica, aunque ignorados por muchos niños, terminan siendo aclamados por la humanidad entera, sobre todo en la época de las vacaciones pagadas.

lunes, 2 de junio de 2008

Loco

"con una excepción:
esta vez yo quería quererla querer;
y ella no."

SABINA


INSONETO INACABADO (a la manera de .........)

Incestamente amarrado a otra orilla de este lado,
cabizcircunda el desagüe, justamente anonadado,
al rescoldo de la nada. Sin desestimar, al cabo,
el frescor intransferible del aliento que no ha
....

Versátil verso. Áspide ufano
que a ni pisar ya no alcanza;
ni se afana en los atajos de una accesible
.........
por el lecho inmarcesicle del utopismo más vano.

Que ni a jurar, ni abjurar, se conciencia;
mas en fatuos entendimientos no halla instinto.
Y que no por desbarate del aroma del verano.

Sino, ya, por impaciencia.
Porque arrostra la venganza de no ser, tampoco, distinto
y, sin embargo, deja aún por ganarse de la otra
....







 
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sábado, 24 de mayo de 2008

MARENOSTRUM

 
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La última prenda emergió hace apenas unas olas. Nuestras ropas han quedado abandonadas en la arena, aún recalentada por el sol abrasador de la tarde, que se extingue bajo un cielo avioletado.

Los dos con el agua al cuello, dejamos mecer nuestros cuerpos al amparo de las suaves ondas de un mar en calma, mientras seguimos entrelazándonos por los dedos; y nos seguimos besando sin codicia entre saltito y saltito, cada vez menos hermanos.

Ya hace rato que el tiempo quedó suspendido, y sin embargo es de noche...cuando una mano amable me rescata de la creciente marea para llevarme a saltitos hacia la orilla mojada. Justo ahí, donde juntos heredamos de las olas moribundas sus últimos restos de espuma en el momento en que expiran. Lentamenteahora...con aire tierno y cansino ...extiende sobre la playa todo su cuerpo desnudo, fresco y a la vez tibio...abandonado a la suavidad placentera de este instante larguísimo...

Sus dientes, blanco fosforecente a la temprana luz de luna, insinúan con candor media sonrisa, mientras las horas de sol van subiendo a sus mejillas, iluminándolas poco a poco...de golpe...

De sus ojos entrecerrados mana una perla expectante y miope, mientras un levante adolescente juega, travieso, a ocultarlos tras el dócil oleaje de su pelo ensortijado. Y rasguñando, huidizo, por los flancos de sus muslos, va desatando seísmos que exacerban su epidermis y enardecen los bombones de sus pezones salados.

La luna nos guiña un cráter...Y a lo lejos nos azuzan, encandiladas y cómplices, las sirenitas de Ulises...



domingo, 18 de mayo de 2008

Mirá

Pero vos hacete cuenta del santerreno que no pisás. Que no piso. No vayamos a trasvolar una vez más fantasía y esperpento.

Aunque no te me vayás a quitar de, por piedad, ni mucho ni poco, ánimo de cojudeces; patochadas, pendejadas, providencias, encias...hadas ni nadas. No declinés la fisión insostenible del cáliz incensatorio con la más morosa flor de la amorosa amapola por un tal inopinado (in vento) ventarrón estambre del lirio multivoraz; multi-nada-nipoco-racial, y azaroso... ¿viste?... Tenéme en cuenta a mí vos...Díjeme solo a mi mismo diciéndome(digo); pensaste...

¿Qué será entonces, dijeme, de los astros, cuando nos aborreciéguemos ¡beeeéééééééé!.

Inclusívese apartándote a resguardo por si acaso de la inocua solapompa; solaposa y neblinoide pantallosa del embrujo misentrópico; a miles y un par de abismos de un sólo sueño insomnífero...Insomniférico-pradocomatoso acaso, dijímonos (dije). Hablaste, pensé...Sentí. Oí. Dije...Sorry?

Sorry I no consientás jamás, pero empero (insistíme e insistíte), en que el manto inavegable y cenagoso de la nada caprichosa y persistentntntnte....TTTTTTte instantee, te aneguee, te desborde, te empapee, te empalague y te encabronee. Te desbarate. Te inste. Te tararee. Te reiterée y te guste. O al revés.

Tèneme en cuenta pos dios, sí es que algo hago; o si al revés, tenéme en cuenta, par diez. Díjeme (digo)...pensemos...casi pensamos(Ahí sí estuvimos, algo)...Dijiste (dije). Digamos...Sin confundir ni deber echar a la mano jamás letra por más brillo. Más mate por ( o sin) por más ganas. Más simmpatía por o-y por más mezcolabroo. ¿Empatía?...Menos tiroriro y más por, o-y ¡Tú de quién eres!...No cómo sino qué...hasta, para, desde...bajo, según, sobre...

Tras...¿Qué sería, entonces, de la Luna?, si la hubiere. A reguardo (más o menos) acaso (o no) del ocaso; dijistéme (pensémonos)...Fuissssmos, nos. ¿Pero cabe, según sin so?

Mirá....oye...me.

Mira, oye. Y más allá de ahí brindemos.

Por tí. Y por mí.

Por mí. Y por tí.

Por aquello. Y punto.


Dedicado a Nadie.



miércoles, 14 de mayo de 2008

Ángel






 
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MI VOCACIÓN PROFUNDA

Yo buceo debajo de las cosas.
La gente dice: buzo,
y yo emerjo desde el fondo de las mesas,
chorreando tallarines como un tritón de alcoba.

Una vez crucé un año debajo de los días.
Cuando llegué de nuevo al mes de enero
tuvieron que hacerme la repiración boca a boca.
Me dio tanto asco que volví a sumergirme.

Nada hay comparable, sin embargo,
al gozo inoxidable de trocearse en dedos,
narices, ojos, penes, labios, cabellos, risas,
y refugiarse en vasos individuales llenos
de ginebra con menta
hasta que alguien nos diga agitando banderas:
comencemos de nuevo;
la guerra ha terminado con el triunfo de mayo.


ÁNGEL GONZÁLEZ



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jueves, 1 de mayo de 2008

40 años, apenas.

"Hay algo que ha surgido de ustedes que asombra, que transtorna, que reniega de todo lo que ha hecho de nuestra sociedad lo que ella es. Se trata de lo que yo llamaría la expansión del campo de lo posible. No renuncien a eso."
Jean-Paul Sartre

O lo que es lo mismo: SEAN REALISTAS: PIDAN LO IMPOSIBLE. Una paradoja genial. Un pensamiento anónimo pintado en la pared de la Sorbona. Quizá el que más ha perdurado, porque resume a la perfección, sin desestimar la poesía, todo el espíritu de aquella semana terrible. Un pensamiento anónimo, vomitado, eyaculado con la intención de sembrar un sentimiento común. Porque, quién, de verdad, se atrevería a renunciar a eso. A pesar de todo.

Pero hay muchas más. Algunas con firma, como la de un tal Bakunin: LA LIBERTAD DE LOS OTROS PROLONGA LA MÍA HASTA EL INFINITO; o la de un tal Nietzsche: ES NECESARIO LLEVAR EN SÍ MISMO UN CAOS PARA PONER EN EL MUNDO UNA ESTRELLA DANZANTE. Pero el verdadero desparrame (jerga actualizada), el verdadero estallido de vitalidad y FE; el verdadero semen, los verdaderos ovarios, fue esparcido en las paredes por manos sin nombre. Rabiosas de ilusión.

No digo nada más. Dejo unas frases, a modo de letanías. Todas anónimas. También la última, aunque la haya puesto yo.

- lA IMAGINACIÓN TOMA EL PODER.

- NO ES UNA REVOLUCIÓN, MAJESTAD, ES UNA MUTACIÓN.

- EXAGERAR, ESA ES EL ARMA.

- UN PENSAMIENTO QUE SE ESTANCA ES UN PENSAMIENTO QUE SE PUDRE.

- DESABROCHEN EL CEREBRO TAN A MENUDO COMO LA BRAGUETA.

- HAY MÉTODO EN SU LOCURA. HAMLET.

- FRANCESES, UN ESFUERZO MÁS...(MARQUÉS DE SADE)

- DECRETO EL ESTADO DE FELICIDAD PERMANENTE.

- ES NECESARIO EXPLORAR SISTEMÁTICAMENTE EL AZAR.

- EN LOS EXÁMENES, RESPONDA CON PREGUNTAS.

- LAS JÓVENES ROJAS CADA VEZ MÁS HERMOSAS.

- LA OBEDIENCIA COMIENZA POR LA CONCIENCIA, Y LA CONCIENCIA POR LA DESOBEDIENCIA.

- EL SUEÑO ES REALIDAD.

- LA REVOLUCIÓN ES EL ORGASMO DE LA HISTORIA.


- Olvidado?..........¡JA!

domingo, 20 de abril de 2008

 
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Ya sé que ella eligió apurar la partida, y gana.
Que yo sigo jugando mis cartas marcadas, perdido de antemano.
Que me juego la vida por tener esperanza, y, por lo tanto, pierdo.

¿En qué lugar del mundo cabría ese minuto,
frío como la espada que nos cercena el alma?...

Si no fuera porque yo sé que, a pesar de todo,
mi paz vive en tus ojos.
Y, en los míos, se-esconde, agazapada,
esa luz que te atrapa.

Hoy vuelvo a tener miedo, porque sé qué me pasa.
Ayer fuí la hoguera. Hoy soy la ceniza que el viento arrasa.


jueves, 17 de abril de 2008

Quimio

Este lugar está lleno de rejas y puertas con cerrojos. Tú puedes entrar, pero yo no puedo salir. Además la verdadera cárcel es mi propio cuerpo.

Estoy bien. Tú me sientas bien. Me hace bien tu compañía y creo que sólo tú podrías darme la calma que necesito. Estoy bien. Si me hubiéras visto antes...Yo no soy como los demás.

Los demás hacen cosas normales. Salen a pasear, toman el aire, se mueven con normalidad entre la gente. No sé; hacen deporte, llevan a una chica a bailar...como ves, yo bailo solo. No paro.

Tú tampoco eres como los demás. Y es por eso que debo despedirme.

No volveremos a vernos.

viernes, 4 de abril de 2008

Ciego





CITA A CIEGAS



Tras una interminable y desapacible semana de viajes extenuantes, apenas consumida en kilómetros y horas al volante, por carreteras desbordadas a causa de un tráfico denso y torpe y anegadas de una lluvia torrencial; me dispongo, al fin en casa, a disfrutar de un fin de semana vago y reparador...sin compromisos...sin sobresaltos.

Sigue lloviendo. Una copiosa lluvia helada se ensaña con los cristales, de sellado hermético. Dentro, a este lado de la casa, el clima es benigno. La chimenea chisporrotea amable, caldeando la estancia, mientras la trompeta de Chet Baker va pintando con parsimonia las paredes del salón de colores melancólicos.

Cómodamente acoplado a mi mullido sillón, bajo la tenue luz de una lámpara de mesa, saboreo mi licor más estimado, a sorbos cortos y espaciados, mientras preparo mi pipa con lánguida fruición, dejándome envolver por las quejumbrosas inflexiones de este noble instrumento, de un metal desgarradamente dulce...la voz de un músico herido...Abierto, sobre mis piernas, con las hojas boca abajo, un libro, desde cuya portadad me contempla la sonrisa impertinente de Boris Vian.

La lluvia sigue arreciando en el exterior, sin piedad, evocando en mí viejas sensaciones; momentos vividos lejos del amparo de mi guarida, a la intemperie. Me apacigua el espectáculo de la lluvia en los cristales, yo a resguardo; siempre tiene esa virtud cinematográfica (como de flahs-back) de rescatar viejos recuerdos, buenos y malos. Me entretengo deslizando el sillón más de frente a la ventana mientras froto distraídamente mi oreja izquierda, siempre helada; en el gesto, el libro cae al suelo, y se cierra produciendo un ligero golpe que, sin embargo, centrifuga mis entrañas justo en el instante en que mis dedos tropiezan con el lóbulo amputado; una antigua cicatriz de guerra, como yo suelo llamarla...

Chet sigue lloviendo dulcemente...y con él y la otra lluvia, más cerca ahora de mi cara, me transporta por los laberintos del desolvido hacia una noche lejana...






Cómo olvidar aquella noche en que al fin pude conocerla...En mi vida había visto una mujer tan hermosa...

Al instante supe que no podía tratarse de la que yo esperaba. Esa diosa descolgada y solitaria había llegado una hora antes de lo acordado; además, no se le veía una traza de flor por ningún lado.

Aunque, también yo llegué dos horas antes...

...............................................................................

Para paliar sobresaltos, había previsto la escena del encuentro con premeditación y nocturnidad. La idea era llegar muy pronto, para irme diluyendo en el ambiente de la sala; y esperar, mimetizado en un rincón, a tiro de ojo de la entrada. Solapado, ensombrecido y ahumado, ligeramente achispado para el momento puntual de la gran revelación: la encarnación en mujer de ese espíritu amigable y cómplice, cercano y misterioso; vouyerando en la penumbra hasta el más mínimo detalle: el filo de su cadencia al tantear la entrada, sus ojos turbados y expectantes abriendo paso a la emocionada búsqueda...el tulipán en su pecho...su pecho en el tulipán...

-Te espero a las ocho en el pub del hotel. Llevaré una rosa roja en la solapa y seguiré siendo feo.

-Allí estaré, corazón. Me pondré un tulipán negro en el entreteto.

Apurando el quinto habana, a eso de las ocho y media, me pareció avizorar unos pétalos negrísimos por la falda de esa diosa, que sonríe con descaro al rincón que me cobija. Pero no, no es ella, ésta no tiene nada que ver con la mía; ni siquiera reconoce mi capullo en la ¡HIP! solapa. Por mí ya puede deshacerse en sonrisitas; yo me repantigo en mi sofá, como si nada, a tomarme mis habanas y esperar cómodamente.

No me deja de asombrar la idea de que, para ser la primera vez que me aventuro tan a oscuras, no me siento especialmente enajenado, ni siquiera nervioso. Me concentro en la espera, dejando macerar esta placentera emoción, que me sube por el bazo, en exquisito ron añejo; saboreando los instantes que me separan de ese cuerpo, soñado y sublimado, mil veces imaginado, del que no poseo datos. Tan sòlo algunas pistas dudosas, y la íntima certeza de la calidez que alberga; abonada en la resaca de tantas y tantas veladas de comunión confortable, al amparo de su dueña, cabalgando en el espacio de la noche cibernética...

¡Más de la nueve y no ¡HIP! llega!


Pasadas las diez, hace ya rato que empecé a ver tulipanes por todas partes ¡Y mi niña que no llega!

Había conseguido una inmejorable perspectiva de la escalera de entrada, pero a fuerza de habanas y concentración, veo ampliarse por momentos el campo de mis desvelos, abarcando ya el local entero, que bulle en el fragor de la fiesta aperitivo Saturday Night High Standing; al tiempo que me voy desmimetizando y, dicho de cualquier modo, sobresaliendo por mis propios fueros: bailando con mi rosa roja para ¡HIP! ella, un esperpéntico vals-rap para...¡Hip!...¡Socorro!

La diosa ha salido a la pista. Parece ser que a la mujer más bella del planeta le ha dado por fijarse en mí; precisamente hoy, que tengo cita. Y vierte a borbotones su impúdica mirada sobre mi persona, mientras parece señalar con la punta de la nariz la desmejorada flor que da brincos, fuera de compás, a la altura de mi diástole, borrachuza y despeinada: lo que queda de mi solitaria rosa roja para mi tulipán negro con chica, que ya no vendrá esta noche.

-CITA A CIEEEEEEGAS- le vocifero al oído señalándome el capullo.

-Tú ya has ligado esta noche- me susurra ella a los ojos con hormonal y desafiante aplomo. Sin dudarlo un instante, me arranca la flor de un bocado y la escupe con insólito vigor, haciéndola volar entre el humo multicolor que intoxica la sala abarrotada; para ir a acabar su inútil vida entre una desaforada jauría de cientos de pies desalmados.

Con mi gozo en un pozo y miss universo en ristre, decido volverme loco un rato; y para no espesarme mucho, me paso al gyn tónic. No sin antes engullirme dos coñacs de golpe.

A partir de este momento los acontecimientos se precipitan. Tan sólo un par de ideas fijas, deshiladas, nadan por mi anegado cerebro, intentando salir a flote en el pozo turbio de mi memoria mutante. No sé muy bien quién soy, ni qué hago aquí; pero tampoco me importa, ya que parezco haberme convertido en el rey de la fiesta. Y en efecto, me recuerdo vagamente simpatizando bastante con damas de muy variopinta estirpe y calado. Actitud la mía que, sin duda fue muy mal interpretada por sus correspondientes acompañantes. Y, sobre todo, por el padrino de la diosa, que apareció en mala hora...

Me despierta una tremenda punzada en las costillas. Una arcada sanguinolenta hace retorcer mi cuerpo sobre el asfalto encharcado, bajo una copiosa lluvia helada mañanera que me impide respirar y embadurna mi traje nuevo con montones de basura que han vertido sobre mí. De mi oreja izquierda mana sangre sin cesar.

Dolorido y tiritando, la cabeza amenaza con estallarme y siento que voy a caer de nuevo en coma.

La vista se me nubla y sólo alcanzo a distinguir, a ras de suelo, algunos restos de la fiesta amontonados, nadando por los charcos de lluvia y vómito, entre cubos volcados: rollos de papel inflados...botellas astilladas...ríos de salsa rojiza...pequeñas islas de nata flotando en sangre, mi sangre...una rosa roja machacada y un hermoso tulipán negro con los tallos entrelazados...


................................................................................



La trompeta de Chet acaba de exhalar su último lamento y yo me digo que está bien por hoy de música. Afuera sigue lloviendo. Ya es de noche. Me prepararé otra copa...encenderé al fin la pipa...y rescataré a Boris del suelo para darme una vueltita por la espuma de sus días...




 
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domingo, 16 de marzo de 2008

Intemperies

El horizonte es llano, mires hacia donde mires. Una sábana infinita, un velo azul transparente de delicados flecos rosados, tapiza de mansa quietud, liso y claro como un lago, el techo inabarcable de la tarde en la meseta; que parece detenerse unos instantes, resistiendo agotarse. Y de repente, la noche. Tupido manto sin luna de terciopelo azabache perforado por millones de diminutas mirillas plateadas, donde se asoman sin duda los viejos Maestros, a ver cómo van las obras. Salamanca.

Es la hora de abandonar el hormiguero y alejarse del bullicio. De ganar tiempo hacia abajo y retroceder dos siglos a cada paso. Una calle que desciende, silenciosa y empedrada, una plazuela desierta y, sin apenas advertirlo, doblar una esquina inopinada y encontrarte, solo, contigo mismo, a mil años de distancia.

La primera sensación es que no hay nadie. Cielo y piedra, y todas las estrellas mirándote a ti; que inspeccionas incrédulo tus ropajes marcianos, firmemente persuadido de que acabas de atravesar la stargate; o un agujero negro. Pero no; que las paredes murmuran, las estatuas te miran a la cara invitándote a seguir y, a los lados, monumentales mamuts petrificados te señalan el camino; siempre adelante, siempre hacia abajo. Y tú te dejas llevar; arropar. Engullir en esta matriz de piedra y alma en la que no te encuentras, precisamente, perdido. Y se va acompasando lentamente la tensión de tus arterias con la emoción de tu alma, mientras el nuevo compás va ensanchando tus pulmones, al tiempo que anega de rocío tus pupilas.

Y, claro; cuando te sientes en casa, o habías decidido ya quedarte a vivir ahí un buen rato, escuchas...¿magia?...voces. Voces...¿humanas?...Pues sí. Y sigues andando y das la vuelta a otra esquina y eran tus compañeros que llaman para cenar. Y hace frío. Y la calle está llena de luz, de gente y de restaurantes. Y no es magia, pero parece.


Quizá es pura coincidencia, pero la música que me he traído entre manos estos días; que hemos paseado por los más contemporáneos auditorios de Castilla, es la Sinfonía Fantástica, de Berlioz. Que; aunque no tiene nada que ver. O sí. Trata también de (pone en solfa) un singular viaje astral. Hacia abajo. Hacia dentro.

Y bueno, bueno ha estado. Muy bueno. He contado lo mejor; lo primero. Y estoy pensando en otra cosa que me callo. Y ya está. Volver de nuevo a volver a mi caverna. Contento y cansado. Esta vez, con la amigable sensación, cálida y liviana, de empezar a extrañar a alguien que no conozco. Y la irrenunciable certeza de volver a habitar ciertos lugares.

A mi caverna de paso, por cierto. Además, esta mañana, al despertar, con sorpresa en la ventana. En la maraña espinosa que hace de portero de mi cueva, ha brotado en mi ausencia (me pregunto, Mi/Me, si tendrás algo que ver) un solitario y temprano capullito carmesí. De paso, porque esta noche. Ahora. Me toca recomponer todo este vagage onírico pero real; distribuir pieza a pieza todas las cosas en la maleta pequeña (la de los viajes cortos); y marcharme a aligerallo todo ello; y a todo ello quemallo.

A Valencia. Clallo. Digo, claro.


domingo, 9 de marzo de 2008

Girailmondo

"A quien Natura non da,
Salamanca non presta."

Anónimo





 
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Sí, el Mundo no para de girar; pero yo no le voy a la zaga.

Vaya usté a saber si será un guiño de última hora a Zapatero; pero es un hecho que mañana mismo nuestros infatigables patrocinadores del PNV (fuerza mayoritaria en Euskadi) nos llevan de gira nada más y nada menos que a Castilla-León. A pasar frío.

Bueno. Frío, y otras cosas. Ofreceremos cuatro conciertos con el mejor de los talantes, a base de una exquisita selección de piezas clásicas. Y de propina, si la hubiere, "El Caserío" (cómo no), "Katiuska" (sí, con K, que era vasca la niña) y una peligrosísima y audaz versión del "Aserejé" en euskera.

En Salamanca no he estado todavía, miré usté. Y por ahí es por donde empezamos. Luego León y Valladolid. No está mal para preparar las vacaciones.

Lo digo porque, sí ya ando un poco ganso por aquí últimamente, no se me va a ver mucho el pelo virtual en las próximas semanas. Creo.

Y también, por supuesto, por si anda alguién por ahí de esas ciudades, y le apetece comprobar cómo berrea el misántropo. Sería un placer compartir unos vinos y, si se tercia, unos corderos.

Haciendo maletas de nuevo. Esta vez con lanas. Sed buenos.

Hasta pronto. ¡Ah! Y felicitaciones a los que estén contentos con el resultado electoral. Y a los que no, también.

¡Música maestro!

domingo, 2 de marzo de 2008

Puente




A un extremo, Uno. Limbo amargo.

El hombre resuelto en cruz, gesticulador andante, subiendo el puente. Resbalador escorado de un súbito tobogán áspero, en caída inversa; emergiendo de la misma cumbre de su infierno hacia la niebla del limbo. Descuartizado limbo amargo. Ese hombre en cruz, impenitente reo de desamor, que no busca nada ya; sólo seguir ascendiendo en la inercia. Pero que espera, sin quererlo, sin embargo. Encarnación esperpéntica de la alegría en pena, con el corazón en ascuas. Obviamente perdido.





Del otro extremo, Una. Fragante limbo en sonoro ascenso.

La mujer resuelta en alzas, carrusel empecinado oblícuamente directo, que no sabe lo que quiere; pero quiere, también sin embargo. Fragancia fresca de mujer a la otra punta, descendiendo cuesta arriba por el puente. Limbo aureolado. Esa mujer en alzas, penitente carcelera del amor, que sabe y no espera; tan sólo bajar a golpes de realidad del trono que ostenta y le pertenece. Pero busca, sin saberlo. Encarnación ondulante de la certeza, con el corazón en duda. Objetivamente ubicada.


 
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Sólo el puente es responsable.

Culpable de rigidez. De no saltar por los aires o derretirse en la niebla polinizada de la tarde. Culpable de activismo. De concitar, azarosa y disimuladamente dos orillas, dos mundos. Dos extremos.

Este Adán no llevó nunca en sus genes memoria alguna del Paraíso. Aquí y ahora, en la Urbe, responde al nombre de GGGGGGGGGGGUUUUUUUUUURRRRRRROOOOOOOOOGGGGG.

Por su parte, ex Eva, se hace llamar PPPPPPPPRRRRRRRRRRRRRGGRRGGRRGGRRIIIIIIIIIIIIII.

Y se ven. Pero no se reconocen.


 
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El puente. El puente será el único responsable. Culpable de puente y por puente. De todo y de nada.

Por convertir la niebla de polen de la tarde en una enorme cama elástica. Un paraíso flexible, pero no lo suficiente.

Que al habitarse, se rompe.


viernes, 22 de febrero de 2008

Dígame

 



"Ataque con suavidad. Dulcemente. Pero sin vacilar.
Cuénteme toda la historia de pe a pa, sin adornos ni artificios; haciéndolo fácil, simple.
Simplemente déjese llevar del sentimiento, sin relajar la cautela. Pero vamos, cante. Cuente.
Dígame.




Pero ¡Ojo! No pierda contacto. Siga contando.
Siga cantando sin prisas. Sin atropellos ni aspavientos. Con prudencia, pero sin miedo.
Y sobre todo, no corra.




Sin tropezar, hemos dicho. No salga corriendo ahora. Deje para otra historia los arrebatos y las urgencias; sujete bien esos carros.
Nada de posturas arriesgadas y mucho cuidado con resbalar. Pero no pare, vamos que nos vamos.
Siga cantando. Contando.





Que los frenos de tan singulares sentimientos van oliendo, por momentos, más y más a chamuscado. No levante la voz. Siga el fraseo. Y ahora déjese cantar. Vibre, no te entumezcas, vibra.
Vibra mientras me haces vibrar al rozarme.





Pero cuidado con los golpes bruscos y las caidas de brazo. No vayas ahora a apresurarte. No pierdas pie. Cuenta. Canta.
Vuelve a contarme todo de arriba a abajo. Vuelve a sincronizarme. A templarme. Dime todo de nuevo. Otra vez. Pero no te confundas.
Dímelo. Dámelo todo cantando. En una frase, una respiración. Un vibrato.

Sin palabras, en una palabra.




Dímelo. Dámelo con música.
Simplemente..."




...Le dijo el alma a la cuerda.
La cuerda al arco.
El arco a la sangre.
La sangre al dedo.
El dedo a la cuerda.
La cuerda al alma...



 
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viernes, 15 de febrero de 2008

Polvo

 
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"y perder el respeto a ley severa."
Quevedo.


DEL ESQUELETO ENAMORADO


Dulce muertita de huesos blancos y divinos, por quien desmuero de amor en lo hondo de la callada tierra, acepta estas rosas rojas que el fiel amigo depositó ayer sobre mi tumba. Joven te vi pasar y airosa, poniendo un halo de finura en la mañana de tormenta, bajo los afilados cipreses que el ventarrón con cólera blandía; tu costillar hermoso como cuerdas de un arpa; los largos fémures esbeltos, elegantes, que daban a tu andar sonido leve y a mis eternidades nuevo tiempo. ¿Del deseo que enciendes friamente huyes desdeñosa y a mi dolido amor el féretro que desnuda te cobija no le abres? Sabe que por tu ausente muerte fiero hastío me es la mía, en la que paz no encuentro ni reposo, que a tanto llegan ya los males de mi afecto que me dan vida porque tan sólo sepa que no vivo, y no cesando de enconarlos el haberte visto, me tienen quieto por segundo modo.

El artista y su cadáver. FERNANDO ARAMBURU.


lunes, 11 de febrero de 2008

Decadencia

"No pierdas ninguna ocasión de ejercitarte en el órgano. No hay instrumento más eficaz para corregir las impurezas e imprecisiones tanto de la composición como de la ejecución."

............................

"No aporrees nunca el instrumento. Toca siempre con alma, con sentimiento y no dejes nunca una pieza a medias"...

..........................................................................................
.......................................................................................


......................!NO!...no son frases de Groucho Marx, no.





Veréis... "A medida que crezcas procura relacionarte más con las partituras que con los virtuosos" ...En realidad son consejos. Buenísimos consejos de gran maestro; de esos que se van pasando así, por lo bajinis. En seguida lo vais a entender nada más saltemos a Delacroix





y olvidemos que Beethoven acaba de hacer puré la partitura de su sinfonía Heróica que tenía dedicada a un tal Napoleón, después de agarrar tremendo mosqueo con el nuevo Emperador.


Efectivamente... "Si el cielo te ha dotado de una viva imaginación, permanecerás en soledad largas horas sentado frente al piano como si te hubieran embrujado, tratando de expresar en armonías tu estado interior, y cuanto más desconocidas te sean esas ricas armonías, tanto más te sentirás misteriosamente inmerso en un círculo mágico. Éstas son las horas más felices de la juventud. Pero guárdate bien de dejarte seducir con demasiada frecuencia por esa capacidad, pues eso te conducirá a derrochar tu fuerza y tu tiempo en un mundo fantasioso, por así decirlo." ...Se trata del maestro "Si comienzas a componer, constrúyelo todo antes en la mente. Si tu música procede de tu mundo interior, y así lo sientes, causará el mismo efecto en los demás." Schuman. Robert Schuman. Quien tuvo la feliz y pedagógica idea de acompañar su Album para la Juventud con infinidad de apuntes, reflexiones, aforismos y otros devaneos... "No llegarás a ser un buen músico si día a día te encierras para practicar mecánicamente; por el contrario, lo serás si mantienes variadas y activas relaciones musicales, especialmente con el coro y la orquesta.

Descansa de tus estudios musicales leyendo poesía. Pasea a menudo al aire libre.

Debes mantener tu instrumento siempre perfectamente afinado."
...que sirvieron de guía y estandarte a la enfebrecida juventud de la época.

Como su querido amigo Brahms, sin ir más lejos... ...Sin ir más lejos que una casa de salud, donde el orondo hamburgués dejó a su maestro y benefactor, mientras escuchaba su último consejo "La educación del oído es lo más importante. Esfuérzate desde el principio en reconocer cada nota y cada tonalidad. Investiga qué sonidos producen la campana, el cristal de una ventana o el reloj de cuco..." (*) antes de empezar a olvidar, irremediablemente , todo.

Y paseando los bosques de madrugada, y al atardecer los bares, alternó el bueno de Brahms su vida con su trabajo. Pero no acaba ahí la cosa...porque puestos a imaginar, nos quedamos preguntándonos quién sería aquel joven (y qué sería de él) que tomó del viejo su afición a escuchar todos los amaneceres la música de los montes. Que los recorrió y los habitó. Los hizo suyos. Sus cimas, sus valles, sus lagos. Una fiesta popular, un campanario, un cuartel militar.

Hasta el fatídico día en que hubo de percatarse que estaban todos minados.





(*) Todo el texto en cursiva es, aunque algo desordenado, literal. Extraído de Reglas musicales para la vida y el hogar, escrito por Robert Schuman.

sábado, 9 de febrero de 2008

Volver

Pues hablando de cambiar, me toca; más bien volver, pero sí, cambiar. Ahora mismo.

Del profundo gris asfalto al pálido verde hospital. Del verde musgo empapado de las brumas perezosas que bostezan al sol desde sinuosos valles al blanco y negro arco iris de un Mediterráneo triste y metálico de mar y cielo; aroma vespertino a azahar deslavazado y temprano con vapores intensos a desinfectante y sofoco, acaloramiento artificial de urgencia. Temperaturas marcianas en cubículos mercurianos y telarañas mano a mano para hilar conjeturas fluorescentes de sala de esperar. Y espera.

Ya está, ya he llegado. Y aquí me quedaré un buen rato.

Pasaré a saludar a ratos. Entre visita y visita.

sábado, 26 de enero de 2008

Sino

Cambiar de tema y de aire.
Cambiar de mundo y de casa.
Cambiar de vida y de cara.
Cambiar de sueño y de alma.
Cambiar de vino y de agua.

Sin más razón ni pretexto que el impulso de salir
de quién de qué.
La pulsión de continuar
por qué por quién.

No agotar el airetema.
No olvidar tu mundocasa.
No vender la caravida
y traicionar tu sueñoalma.
No saciar el vinoagua. No salirnosí.
No seguirsinó.

Jugar a perder la busca.
Ensanchar el laberinto
aseverando cuestiones.
Volver a volver al punto de antes.


No marcharse...
No quedarse...



domingo, 20 de enero de 2008

De Mozart a John Cage

Que hay un camino, aunque pudiera no parecerlo. Pero esta vez no va de música la cosa, sólo, sino de, también, psicología (¿se dice así?)...Y no hace falta ser sicólogo, ni mucho menos músico (o al revés), para poder zambullirnos sin mayor trámite en acalorado debate comparativo sobre este asombroso y eficaz fenómeno que, efectivamente, llamamos "efecto Mozart".

Sí, no pongan esas caras; y que tire la primera piedra quien, habiéndo gestado, criado o parido (el orden no perjudica la solvencia del proceso) recientemente, no se haya sorprendido-a-@ al menos, tarareando una música incomprensible de película. Ni qué decir de quienes tienen hermanos menores o han sido obsequiados estas navidades con un delicioso perrito. Y es que, por lo visto funciona.

Tengo que confesar que a mí, particularmente, me va de fábula; aunque la realidad es que está especialmente indicado para potenciar el desarrollo de niños más pequeños. Ampliamente demostrado, además, dicen.

El caso es que, lógicamente, un descubrimiento tan extraordinario no iba a poder parar ahí; y sucede que los americanos, siempre tan ociosos ellos, ya se han puesto manos a la obra. O mejor dicho, a las obras, ya que no es cuestión de restarle color a la paleta y al final va a resultar algo parecido a la comida. Por especias no será, ya saben, quizá haya que revisar aquella vieja sentencia y afirmar sin miedo que un hombre, es lo que escucha...

Tras cumplir todos los protocolos pertinentes en estos casos, los científicos han llegado a varias conclusiones. Primero:que no todo el monte es Mozart. Pero también que esta supuesta magia, bien podría surgir, más que de la música en sí, del carácter o la propia vitalidad de los "maestros" en cuestión. Pasaremos ahora a referir una selección de los ejemplos más notables:

Efecto Beethoven : el niño padece de ataques de ira repentina,
depresión y se hace el sordo cuando le hablan.

Efecto Paganini : el niño habla muy rápido y con palabras
extravagantes, pero nunca dice nada importante.

Efecto Brahms: el niño habla con una gramática y un vocabulario
maravillosos siempre que sus frases contengan múltiplos de 3 (3,
6, 9 palabras, etc.)... Sin embargo, sus frases de 4 o 8
palabras resultan bobas y poco inspiradas.

Efecto Wagner: el niño se torna megalómano. Es posible que
termine casándose con su hermana.

Efecto Bruckner: el niño habla muy lento, se repite con
frecuencia y adquiere reputación de profundidad.

Efecto Mahler: el niño grita sin parar a todo pulmón
durante varias horas diciendo que se va a morir.

Efecto Schoenberg: el niño nunca repite una palabra antes de
usar todas las otras de su vocabulario. A veces habla al revés
y con el tiempo la gente le deja de prestar atención. El niño opina que
es debido a la incapacidad de la gente para entenderlo.

Efecto Stravinsky : el niño tiene una tendencia pronunciada a
explosiones de temperamento salvaje, estridente y blasfemo que
frecuentemente causan escándalos en el jardín infantil.

Efecto Ives: el niño desarrolla una habilidad fenomenal para
mantener varias conversaciones al mismo tiempo.

Efecto Boulez: el niño balbucea bobadas todo el tiempo.
Después de un tiempo a la gente ya no le parece gracioso, sin
embargo poco importa pues sus amiguitos creen que es un genio.

Efecto Philipp Glass: el niño acostumbra decir lo mismo una y
otra vez, una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... con
mínimas diferencias que nadie nota.

Efecto Stockhausen: el niño aprecia en cada ataque terrorista
una obra de arte.




Y claro, el Efecto John Cage: el niño no habla nada durante 4 minutos y 33
segundos. Es el niño preferido de 9 de cada 10 profesores.







Y nadie dice nada de papaito Bach, afortunadamente. Y digo yo que será el que se carcajea cada vez que truena.

lunes, 14 de enero de 2008

Espejismo

"Yo voy soñando caminos de la tarde..."
Antonio Machado


Pues eso. Me temo que he sufrido un espejismo, aunque puede que algo inducido; es decir, a propósito. O sea, en defensa propia.





FRÜHLING

In dämmrigen Grüften
träumte ich lang
von deinen Bäumen und blauen Lüften,
von deinem Duft und Vogelsang.

Nun liegst du erschlossen
in Gleiß und Zier,
von Licht übergossen
wie ein Wunder vor mir.

Du kennest mich wieder,
du lockest mich zart,
es zittert durch all meine Glieder
deine selige Gegenwart!






PRIMAVERA

En el interior de oscuras grutas
soñé por largo tiempo
con tus árboles y tus cielos azules,
con tu fragancia y el canto de tus pájaros.

Ahora apareces desplegada
con espléndido ornato,
inundada de luz,
como un milagro ante mí.

Tú me reconoces,
me abrazas tiernamente.
Percibo a través del temblor de todos mis miembros
tu sagrada presencia.



Poema: Hermann Hesse
Música: Richard Strauss


Claro. Así cualquiera.