"Sólo se está intranquilo mientras aún se tienen esperanzas."
Hermann Hesse.
Cómo el día! El momento. Mejor, el instante.
Déjate ganar por el aquí, dómalo, hazlo tuyo. Convierte tu ahora en patria, reino, paraíso. Afila bien tus sensores capilares, enfoca las pupilas, dilata todos tus poros, respira, abre tus chakras. No pienses, siente. Dejate vivir. Vive. Vive ahora... Dios te salve, Robbin Williams. Pero aquí (ahora) me tienes, puenteando el puente.
Esta vez me he quedado en casa, sí, mano sobre mano. Demasiadas cosas por hacer, y por hacer andan. Medalla de oro en sofá tresillo, ingeniero de telarañas. Diem tras diem, sin otro carpe que el roce liso de tiempo, simplemente deslizándose.
Tal vez sea lo que necesito exactamente. Puede. Mi único afán, sin embargo, sería, ahora mismo, chasquear los dedos y saltar directamente al amanecer del miércoles. Pero eso es imposible; aunque no es que ignore cómo hacerlo.
A diferencia de aquello, opto por la losa que me hunde dentro de mí mismo, minuto a minuto; desgranando con indolencia el rosario de otro tropo, que pone patas arriba el del título:
"Ayer es hoy todavía,
mañana es nunca jamás."
Me suena a Machado, pero no hagáis mucho caso.
Y la música, claro...
http://www.goear.com/listen.php?v=7348d89
Datos personales
- Misántropo
- Al norte del sur., Spain
- En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.
lunes, 30 de abril de 2007
sábado, 21 de abril de 2007
Proselit Branagh
Maravillas del mundo natural…ingenios asombrosos por su utilidad, por su belleza, por ambas cosas…obras de arte...singulares obras inmortales, regalo impagable del genio humano para todos sus hermanos, y hermanos venideros…cosas raras, casi divinas; especies en protección, individuos a proteger. PATRIMIONIO DE LA HUMANIDAD.
Monumental. Edificante. Sólido. Referencia. Clavo ardiente al que agarrarse bien. Constante pregunta sin respuesta. Razón de ser. Madre del cordero. Camino. Salvación y cruz de esta extraña especie soberana por el morro…Y uno dice qué bonito…algo es algo…menos mal…no estoy solo…qué bien…se trata de ti, de aquel, de esa…se trata de mí, en una palabra…y vuelve a decir qué bien…menos mal…
Claro que, luego uno se despierta y ¿qué pasa? ¡qué es lo que está pasando!
Bueno, por partes. Primero a revitalizarse con duchazo y desayuno; la habitación aireándose, EL PAÍS abierto sobre la cama, Haydn a toda mecha…quien pueda, claro. Bueno, no hay para tanto. Total, para desayunar…zumo de naranja, café con leche, bollos, más zumo de naranja, tostaditas integrales con aceite, miel, mermelada, huevo pasado por agua…agua. Agua, como para ducharse también, mire usté…quién no tiene acceso hoy en día a estas cositas elementales. En fin, sólo faltan unos cuantos chapuzones a través de la ventana de par en par para empezar a sentirse calle, barrio, pajarito, mundo, buenos días. Y a poner los pies en tierra y echarse a andar con alegría, mientras vas sintiendo en el cogote cómo come el Astro Rey, cada vez menos filtrado; y en la piel y en los pulmones, esa sensación creciente de intemperie, que achicharra de vértigo el alma, y va frenando poco a poco ese optimista empuje de tus zancadas cantarinas de enanito camino de la mina; ese vigor mañanero, que tú sabes inventarte, y que cada día te da para menos. Sin apenas darte cuenta, has pasado de ir saltando a arrastrar prácticamente los pies. No sabes por qué exactamente, pero estás aterrado; y te mueres de vergüenza.
Buscas a Plutón de reojo, con el ánimo de lanzarle telarañas en forma de pelotita, pero ha dejado de ser una opción en tu mapa; y, otra vez sin querer, vuelves a recordar cómo el ángel te expulsó del Paraíso; y cómo, ahora, el colega Benedicto pretende desterrarte nada menos que del mismísimo Limbo; único territorio, más o menos conquistado a lo largo de tantas y tantas prisas, pacífico y amigable reino, donde lubricar tu esqueleto machacado.
Pero tú como si nada. Esta tarde, cuando acabes de soplar, te vas al cine a verte (y ahora viene lo del título) esa nueva recreación de “La Flauta Mágica”. De Mozart. Y, ahora también, de Kenneth Branagh.
“La Flauta Mágica” es todo eso que decía al principio. Un ejemplo, vaya, excelente, de todo eso, desde hace ya alguna que otra temporada. Claro que, precisamente por eso, por la de temporadas y “cositas” que han pasado, y otras que han dejado de pasar, hoy en día es bien seguro que resultaría algo incomprensible, y lo que es peor, un tablón, para un expectador medio de…digamos Tele 5; más comprometido en la realidad real que le rodea realmente. Será por eso, digo yo, que este chico inquieto y cultivado, no se conforma con pulir los mármoles y barrer las bibliotecas, y se lanza (con paracaídas) a la comunicación global de tan elevado mensaje; no se lo vaya a perder su…jardinero, pongamos por caso. No vaya a ser que, cavando, encuentre un hueso del desmembrado cuerpo de Mozart, y haya que explicárselo todo.
La película está bien. En realidad, vengo aquí ¿alguien dijo contradicción? a recomendarla. Salvo a quienes conocen la ópera. A esos, no se la recomiendo. En el fondo, no estoy seguro de si podrá valer como introducción (y estímulo) al tremendo mensaje que recrea, o sólo servirá para despistar más al enemigo. En cualquier caso, para todos aquellos que irán a verla y saldrán encantados, quisiera dejar aquí unos simples datos; tan elementales como evidentes.: Primero, está mutilada. Cosas del cine, ya se sabe; faltan diálogos y en algunas arias, el texto está retocado. Segundo, está traducida; llamadme pureta, pero la obra se escribió en alemán, y es una música que se ha hecho para ese texto. Y tercera, la banda sonora, la dirección musical, la interpretación, son más que mediocres (¿baratas?)…como ejemplo extremo, el pito de voz de Pamina; muy guapa ella, eso sí.
Y dicho esto, nada más. Que vayáis, que la disfrutéis. Y que después, la busquéis.
In diesen heil'gen Hallen----------En este sagrado recinto
kennt Man die Rache nicht,---------nadie conoce la venganza,
und ist ein Mensch gefallen--------y si un hombre cae en falta
führt Liebe ihn zur Pflicht.-------el amor lo conduce al deber.
Dann wandelt er an Freundes Hand---Y entoces es llevado por una mano amiga
vergnügt und froh------------------feliz y contento
ins bes're Land.-------------------a un mundo mejor.
In diesen heil'gen Mauern----------Entre estos sagrados muros
wo Mensch den Menschen liebt-------dondel el hombre ama al hombre
kann kein Verratër lauern,---------no puede acechar ningún traidor,
weil man dem Feind vergiebt.-------porque se perdona al enemigo.
Wer solche Lehren nicht erfreu'n---Quien no se alegre con esta doctrina
verdienet nicht ein Mensch zu sein-no merece ser llamado un hombre.
Monumental. Edificante. Sólido. Referencia. Clavo ardiente al que agarrarse bien. Constante pregunta sin respuesta. Razón de ser. Madre del cordero. Camino. Salvación y cruz de esta extraña especie soberana por el morro…Y uno dice qué bonito…algo es algo…menos mal…no estoy solo…qué bien…se trata de ti, de aquel, de esa…se trata de mí, en una palabra…y vuelve a decir qué bien…menos mal…
Claro que, luego uno se despierta y ¿qué pasa? ¡qué es lo que está pasando!
Bueno, por partes. Primero a revitalizarse con duchazo y desayuno; la habitación aireándose, EL PAÍS abierto sobre la cama, Haydn a toda mecha…quien pueda, claro. Bueno, no hay para tanto. Total, para desayunar…zumo de naranja, café con leche, bollos, más zumo de naranja, tostaditas integrales con aceite, miel, mermelada, huevo pasado por agua…agua. Agua, como para ducharse también, mire usté…quién no tiene acceso hoy en día a estas cositas elementales. En fin, sólo faltan unos cuantos chapuzones a través de la ventana de par en par para empezar a sentirse calle, barrio, pajarito, mundo, buenos días. Y a poner los pies en tierra y echarse a andar con alegría, mientras vas sintiendo en el cogote cómo come el Astro Rey, cada vez menos filtrado; y en la piel y en los pulmones, esa sensación creciente de intemperie, que achicharra de vértigo el alma, y va frenando poco a poco ese optimista empuje de tus zancadas cantarinas de enanito camino de la mina; ese vigor mañanero, que tú sabes inventarte, y que cada día te da para menos. Sin apenas darte cuenta, has pasado de ir saltando a arrastrar prácticamente los pies. No sabes por qué exactamente, pero estás aterrado; y te mueres de vergüenza.
Buscas a Plutón de reojo, con el ánimo de lanzarle telarañas en forma de pelotita, pero ha dejado de ser una opción en tu mapa; y, otra vez sin querer, vuelves a recordar cómo el ángel te expulsó del Paraíso; y cómo, ahora, el colega Benedicto pretende desterrarte nada menos que del mismísimo Limbo; único territorio, más o menos conquistado a lo largo de tantas y tantas prisas, pacífico y amigable reino, donde lubricar tu esqueleto machacado.
Pero tú como si nada. Esta tarde, cuando acabes de soplar, te vas al cine a verte (y ahora viene lo del título) esa nueva recreación de “La Flauta Mágica”. De Mozart. Y, ahora también, de Kenneth Branagh.
“La Flauta Mágica” es todo eso que decía al principio. Un ejemplo, vaya, excelente, de todo eso, desde hace ya alguna que otra temporada. Claro que, precisamente por eso, por la de temporadas y “cositas” que han pasado, y otras que han dejado de pasar, hoy en día es bien seguro que resultaría algo incomprensible, y lo que es peor, un tablón, para un expectador medio de…digamos Tele 5; más comprometido en la realidad real que le rodea realmente. Será por eso, digo yo, que este chico inquieto y cultivado, no se conforma con pulir los mármoles y barrer las bibliotecas, y se lanza (con paracaídas) a la comunicación global de tan elevado mensaje; no se lo vaya a perder su…jardinero, pongamos por caso. No vaya a ser que, cavando, encuentre un hueso del desmembrado cuerpo de Mozart, y haya que explicárselo todo.
La película está bien. En realidad, vengo aquí ¿alguien dijo contradicción? a recomendarla. Salvo a quienes conocen la ópera. A esos, no se la recomiendo. En el fondo, no estoy seguro de si podrá valer como introducción (y estímulo) al tremendo mensaje que recrea, o sólo servirá para despistar más al enemigo. En cualquier caso, para todos aquellos que irán a verla y saldrán encantados, quisiera dejar aquí unos simples datos; tan elementales como evidentes.: Primero, está mutilada. Cosas del cine, ya se sabe; faltan diálogos y en algunas arias, el texto está retocado. Segundo, está traducida; llamadme pureta, pero la obra se escribió en alemán, y es una música que se ha hecho para ese texto. Y tercera, la banda sonora, la dirección musical, la interpretación, son más que mediocres (¿baratas?)…como ejemplo extremo, el pito de voz de Pamina; muy guapa ella, eso sí.
Y dicho esto, nada más. Que vayáis, que la disfrutéis. Y que después, la busquéis.
Aria de Sarastro
In diesen heil'gen Hallen----------En este sagrado recinto
kennt Man die Rache nicht,---------nadie conoce la venganza,
und ist ein Mensch gefallen--------y si un hombre cae en falta
führt Liebe ihn zur Pflicht.-------el amor lo conduce al deber.
Dann wandelt er an Freundes Hand---Y entoces es llevado por una mano amiga
vergnügt und froh------------------feliz y contento
ins bes're Land.-------------------a un mundo mejor.
In diesen heil'gen Mauern----------Entre estos sagrados muros
wo Mensch den Menschen liebt-------dondel el hombre ama al hombre
kann kein Verratër lauern,---------no puede acechar ningún traidor,
weil man dem Feind vergiebt.-------porque se perdona al enemigo.
Wer solche Lehren nicht erfreu'n---Quien no se alegre con esta doctrina
verdienet nicht ein Mensch zu sein-no merece ser llamado un hombre.
viernes, 20 de abril de 2007
Ya sé que no debiera...
...no debería, digo. No lo diré, por tanto.
Quizá por eso me urge.
¡Chaaannnn!:
http://www.goear.com/listen.php?v=cf5dfd8
Diré que lo supuse, y sin embargo, supo.
Y supuré sin poso hasta atisbar mi sepo.
Mas ya de sepia hoy se empastó mi sópor,
y entiendo que supiendo, no supusiera el cuco.
La urgencia es una araña que deshilacha el cuenco.
Por eso no lo cuento...
...y porque no debo
Quizá por eso me urge.
¡Chaaannnn!:
http://www.goear.com/listen.php?v=cf5dfd8
Diré que lo supuse, y sin embargo, supo.
Y supuré sin poso hasta atisbar mi sepo.
Mas ya de sepia hoy se empastó mi sópor,
y entiendo que supiendo, no supusiera el cuco.
La urgencia es una araña que deshilacha el cuenco.
Por eso no lo cuento...
...y porque no debo
lunes, 16 de abril de 2007
PRIMAVERA

La Primavera. Boticelli.
Ludwig van Beethoven. Sonata para piano nº 10 en Sol Mayor. Tercer movimiento. Scherzo (Assai Allegro): http://www.goear.com/listen.php?v=67ae23c
Livianas andan de alma las muchachitas a lo largo del paseo. Un fresco aroma a lavanda, entrechoca a cada paso con la brisa salitre que envuelve la bahía. Livianas andan de corazón las chicas, livianas de ropa.
Mientras, los muchachos pugnan por sobresalir en los billares de moda; se entretienen, a falta de otra cosa, maltratando marcianitos y asaltando fortalezas.
De repente, como si nada, se escapó el invierno; y a las chicas del paseo se les sube la camiseta y se les caen los pantaloncitos, dejando correr el aire por extensos territorios insospechados que regalan sinuosos paisajes; planas mesetas cercadas por incipientes cerros, dulces turgencias sujetas a peaje por donde planea ufana la gaviota de los sueños, la cometa de la ilusión, el halcón del deseo.
Los muchachos lo comentan divertidos, envidiosos, desolados; mientras interceptan bulliciosos el aterrizaje de alguna nave extraterrestre.
Segundo movimiento. Andante: http://www.goear.com/listen.php?v=71344b8
Este año las cinturas vienen largas, adornadas con deliciosas y sugerentes pancartas; extrañas bestezuelas tatuadas, diminutos pircings ensartados al ombligo, signos zodiacales de la buena suerte, salen a tomar el sol, caprichosamente estampados sobre la piel madura que asoma cuidadosamente descuidada, estrictamente azarosa, inesperadamente esperada. Tal vez pronto las veamos luciendo anuncios publicitarios, cual marquesinas andantes; títulos de discos, nombres de cantantes, la última peli o el primer verso del poema de moda, logotipos de marcas de ropa o incluso frases inocentes, desprovistas de sentido, como I love you.
Bullirán entonces los billares, y entre el estruendo resonará el repicar de las bolas; y los chicos lucharán a vida o muerte contra máquinas traidoras, a la espera del día en que sean convocados a esa fiesta eterna; la llamada de la primavera.
Primer movimiento. Allegro: http://www.goear.com/listen.php?v=2a77807
Y así, a la inversa, como esta primavera, le hemos dado, como quien no quiere la cosa, un repaso a una de las más primaverales sonatas del Sordo.
Todo se acaba. Y todo sigue.
Abrazos.
lunes, 2 de abril de 2007
Tres mosqueteros

Pero no de los de mosquete en ristre, sino de esos que gustan de solazarse en la contemplación serena de la naturaleza; la boca abierta y reseca, rios de baba por dentro y la esclerótica a punto de estallar. Mosqueteros de estos que se dedican a pasar la vida cazando moscas, dicen. Pues los tres se han reunido en una delicia de librito editado por el Círculo de Lectores, con el título de Historias Naturales; donde se recojen una serie de textos breves de Jules Renard, periodista y naturalista francés de finales del XIX, por los que desfilan los más variopintos animalitos del campo, desde el pavo real al sapo.
La mayoría vienen acompañados por ilustraciones de Toulouse-Lautrec, que, por lo visto, no se fijaba sólo en las coristas. Y, para rematar la maravilla, cinco de ellos, los más musicales, tal vez, se enriquecen con la decadente lírica de Maurice Ravel; que dota a la lectura de una perspectiva mucho más colorista.
Mi elección para esta incierta primavera, ya la habéis (mal que bien) visto:
EL CISNE
Se desliza sobre el estanque cual trineo blanco, de nube en nube. Sólo esas nubes algodonosas que ve nacer, moverse y perderse en el agua le despiertan el apetito. Desea una de ellas. Apunta con el pico y sumerge repentinemente su cuello vestido de nieve.
Luego, cual brazo femenino que saliera de una manga, se retira.
No tiene nada.
Observa: las asustadas nubes han desaparecido.
Sólo permanece desconcertado durante un instante, pues poco tardan las nubes en regresar, y allá, donde mueren las oscilaciones del agua, ya puede verse cómo se forma una.
Sosegadamente, sobre su ligero cojín de plumas, el cisne rema y se aproxima...
Se extenúa pescando vanos reflejos y seguramente morirá, víctima de tal ilusión, antes de que pueda atrapar un retazo de nube.
¿Qué estoy diciendo?
Cada vez que se sumerge, rebusca con el pico en el lodo nutritivo y consigue un gusano.
Se está cebando como una oca.
¿No es verdad...que este texto pide música?
Pues aquí está:
http://www.goear.com/listen.php?v=a967fdb
Que pasen buenas fiestas.
Besos.
viernes, 30 de marzo de 2007
¿Algo así?
jueves, 29 de marzo de 2007
C...de noCtuRno
Algunas noches, el alma echa a volar y te deja el cuerpo frío y desalmado.
Saltan chispas en la bóveda de ébano...rumor chirriante a empujones, tropiezos y chichones; cruce de almas descuerpadas. Atasco en el Éter.
Rutilantes cometas esporádicos rasgan de parte a parte la infinita sábana de raso, dejando atrás una estela de fuegos de artificio. Un clamor mudo de estrellas envidiosas, condensa en el acero de tu médula todo el silencio abisal del Universo. Y la Luna, solterona y descolgada, baja hasta tu balcón, a bañarte el esqueleto con reflejos escarchados de aquel Sol, que se ha escapado, que está en otra parte. Sólo Ella tiene acceso a su mirada.
Con los brazos huérfanos de su eterna sonrisita socarrona, milenaria y conformada, teje una hamaca de plata en la que mecer tu insomnio; al arrullo de su Nana del Desvelo:
No te duermas, mi niño, no te duermas...
Haz memoria, niño triste, no te olvides. Recuerda...
Deja para mañana el sosiego, niño inquieto. Piensa...
Qué has hecho, dime, niño indómito...¡Qué has hecho con tu "busca"!
Ésto no es nuevo. Quiero decir; ya tuvo tiempo de respirar, y respiró.
Es lo único que se me ocurre, sin embargo, a estas horas...A duras penas.
Y como nunca está de más la música. Pues eso, criatura; copia y pega:
http://www.goear.com/listen.php?v=a702cc9
La verdad es que es un poco descosazonadora ¿digo bien?. Lo siento.
Saltan chispas en la bóveda de ébano...rumor chirriante a empujones, tropiezos y chichones; cruce de almas descuerpadas. Atasco en el Éter.
Rutilantes cometas esporádicos rasgan de parte a parte la infinita sábana de raso, dejando atrás una estela de fuegos de artificio. Un clamor mudo de estrellas envidiosas, condensa en el acero de tu médula todo el silencio abisal del Universo. Y la Luna, solterona y descolgada, baja hasta tu balcón, a bañarte el esqueleto con reflejos escarchados de aquel Sol, que se ha escapado, que está en otra parte. Sólo Ella tiene acceso a su mirada.
Con los brazos huérfanos de su eterna sonrisita socarrona, milenaria y conformada, teje una hamaca de plata en la que mecer tu insomnio; al arrullo de su Nana del Desvelo:
No te duermas, mi niño, no te duermas...
Haz memoria, niño triste, no te olvides. Recuerda...
Deja para mañana el sosiego, niño inquieto. Piensa...
Qué has hecho, dime, niño indómito...¡Qué has hecho con tu "busca"!
Ésto no es nuevo. Quiero decir; ya tuvo tiempo de respirar, y respiró.
Es lo único que se me ocurre, sin embargo, a estas horas...A duras penas.
Y como nunca está de más la música. Pues eso, criatura; copia y pega:
http://www.goear.com/listen.php?v=a702cc9
La verdad es que es un poco descosazonadora ¿digo bien?. Lo siento.
martes, 27 de marzo de 2007
Bloguilandia S.A. (influencias gluppianas)
"Si uno dice la verdad, puede estar seguro de que, tarde o temprano, le descubrirán."
Oscar Wilde
Buena la ha liado usted, Don Pedro…En fin, mejor te tuteo.
Lejos de sentirme aludido ni nada que se le parezca, creo, sin embargo, que sin proponértelo (o con) habrás metido el dedín en alguna que otra llaga anónima. No deja de sorprenderme en ti, que no te cansas de explicar el exclusivo propósito literario (realmente formidable) de tu página, esa (por otra parte comprensible, y constante) inquietud al respecto de nuestra condición de berza, o coliflor. Creo que es un tema que más o menos tenemos todos en órbita permanente por el cráneo, y que cada cual aborda, asume o sufre a su manera. Desde luego es, en definitiva, un tema sobre el que, aquí el misántropo, también reflexiona a menudo; ya que lo considero algo peliagudo, o al menos, digno de la más serena y respetuosa consideración…en el terreno de lo social, lo comunicacional, lo animal, lo vegetal…etc. De lo humano, vaya, en una palabra; porque lo cierto es que todos tenemos muy presente (o deberíamos) que lo que aquí acontece es un hecho incuestionable, inconmensurable, “nuevo” y extraordinario. Me refiero, claro está, a que donde dije berza (por seguir con las verduritas) digo coco; y donde dije coliflor…patata. Algo solté ya en un viejo post, cuando era Acéfalo; y he vuelto a publicar hace poco en la caverna (Spleen Shakespeariano, 26 de Febrero)
(¡qué cutre, todavía no se hacer enlaces directos!…aparte); pero aquello se refería a mi efímero paso por el mundo de los chat, que no es esto, ni se le parece.
Lo gracioso, y sintomático, es que no has sido el único que enarcó las cejas al llegar a la dichosa frasecita ¡Pero cómo, un misántropo que tiene mujer y, encima, la pasea!…ahora mismo no puedo dejar de sonreír por lo bajinis. Menos mal…menos mal que al final resultó ser el Cortázar que, como todos sabemos, es idiota…Y la sonrisa se convierte en carcajada, al tiempo que me pregunto de qué me estoy disfrazando ahora: de orador? de notario? de garrulo?…
La verdad, es que sólo trato de explicarme, no sin esfuerzo, de la manera más clara posible; sin duda algo impostado y dando gracias permanentes al bendito corrector ortográfico; ésa, es una verdad.
Otras verdades me las callo, desde luego; pero no soy muy amigo de contar mentiras manifiestas. La edad que tengo es la que pone en mi perfil; y cualquiera que haya leído un poquito las cosas que cuento, sabrá ubicarme en una generación más o menos aproximada. Mi nombre sale (con felicitación y todo, gracias, 25) en los comentarios del post quemado de las fallas; y si mi género no es evidente, es que sé mentir de puta madre ¡ole!
De mi mujer nunca he hablado en estas páginas, al menos, manifiestamente. Salvo en un único post, en la era Acéfalo, en el que contaba, precisamente, cómo celebramos el día en que nos adjudicamos ambos, legalmente, ese maravilloso prefijo: ex. También pone bien clarito por ahí la edad que tiene la Luna, y por qué está en Valencia, y por qué voy tanto allí……..Y pare usted de contar. Pienso que es más que suficiente. Son simples datos, que no tengo ninguna necesidad de ocultar; ni la más mínima intención de cambiar por otros.
¿Y por qué Misántropo, si no parece que lo sea?…Bueno, más de uno, creo que ya lo ha descubierto.
En cuanto a esa otra pequeña zarandaja que parece, también, perturbarte, mi querido Pedro; yo no soy Bukowsky, pero me he inventado una frasecita que no queda mal del todo: “Como no follo, escribo.”
Besos.
Ah! Otra cosa es la fantasía, por supuesto.
Y este Serrat, para alguien que piensa que su ironía está un poco caducada:
http://www.goear.com/listen.php?v=41ba53d
Oscar Wilde
Buena la ha liado usted, Don Pedro…En fin, mejor te tuteo.
Lejos de sentirme aludido ni nada que se le parezca, creo, sin embargo, que sin proponértelo (o con) habrás metido el dedín en alguna que otra llaga anónima. No deja de sorprenderme en ti, que no te cansas de explicar el exclusivo propósito literario (realmente formidable) de tu página, esa (por otra parte comprensible, y constante) inquietud al respecto de nuestra condición de berza, o coliflor. Creo que es un tema que más o menos tenemos todos en órbita permanente por el cráneo, y que cada cual aborda, asume o sufre a su manera. Desde luego es, en definitiva, un tema sobre el que, aquí el misántropo, también reflexiona a menudo; ya que lo considero algo peliagudo, o al menos, digno de la más serena y respetuosa consideración…en el terreno de lo social, lo comunicacional, lo animal, lo vegetal…etc. De lo humano, vaya, en una palabra; porque lo cierto es que todos tenemos muy presente (o deberíamos) que lo que aquí acontece es un hecho incuestionable, inconmensurable, “nuevo” y extraordinario. Me refiero, claro está, a que donde dije berza (por seguir con las verduritas) digo coco; y donde dije coliflor…patata. Algo solté ya en un viejo post, cuando era Acéfalo; y he vuelto a publicar hace poco en la caverna (Spleen Shakespeariano, 26 de Febrero)
(¡qué cutre, todavía no se hacer enlaces directos!…aparte); pero aquello se refería a mi efímero paso por el mundo de los chat, que no es esto, ni se le parece.
Lo gracioso, y sintomático, es que no has sido el único que enarcó las cejas al llegar a la dichosa frasecita ¡Pero cómo, un misántropo que tiene mujer y, encima, la pasea!…ahora mismo no puedo dejar de sonreír por lo bajinis. Menos mal…menos mal que al final resultó ser el Cortázar que, como todos sabemos, es idiota…Y la sonrisa se convierte en carcajada, al tiempo que me pregunto de qué me estoy disfrazando ahora: de orador? de notario? de garrulo?…
La verdad, es que sólo trato de explicarme, no sin esfuerzo, de la manera más clara posible; sin duda algo impostado y dando gracias permanentes al bendito corrector ortográfico; ésa, es una verdad.
Otras verdades me las callo, desde luego; pero no soy muy amigo de contar mentiras manifiestas. La edad que tengo es la que pone en mi perfil; y cualquiera que haya leído un poquito las cosas que cuento, sabrá ubicarme en una generación más o menos aproximada. Mi nombre sale (con felicitación y todo, gracias, 25) en los comentarios del post quemado de las fallas; y si mi género no es evidente, es que sé mentir de puta madre ¡ole!
De mi mujer nunca he hablado en estas páginas, al menos, manifiestamente. Salvo en un único post, en la era Acéfalo, en el que contaba, precisamente, cómo celebramos el día en que nos adjudicamos ambos, legalmente, ese maravilloso prefijo: ex. También pone bien clarito por ahí la edad que tiene la Luna, y por qué está en Valencia, y por qué voy tanto allí……..Y pare usted de contar. Pienso que es más que suficiente. Son simples datos, que no tengo ninguna necesidad de ocultar; ni la más mínima intención de cambiar por otros.
¿Y por qué Misántropo, si no parece que lo sea?…Bueno, más de uno, creo que ya lo ha descubierto.
En cuanto a esa otra pequeña zarandaja que parece, también, perturbarte, mi querido Pedro; yo no soy Bukowsky, pero me he inventado una frasecita que no queda mal del todo: “Como no follo, escribo.”
Besos.
Ah! Otra cosa es la fantasía, por supuesto.
Y este Serrat, para alguien que piensa que su ironía está un poco caducada:
http://www.goear.com/listen.php?v=41ba53d
domingo, 25 de marzo de 2007
Sin música
Hace años que me doy cuenta y no me importa, pero nunca se me ocurrió escribirlo porque la idiotez me parece un tema muy desagradable, especialmente si es el idiota quien lo expone. Puede que la palabra idiota sea demasiado rotunda, pero prefiero ponerla de entrada y calentita sobre el plato aunque los amigos la crean exagerada, en vez de emplear cualquier otra como tonto, lelo o retardado y que después los mismos amigos opinen que uno se ha quedado corto. En realidad no pasa nada grave pero ser idiota lo pone a uno completamente aparte, y aunque tiene sus cosas buenas es evidente que de a ratos hay como una nostalgia, un deseo de cruzar a la vereda de enfrente donde amigos y parientes están reunidos en una misma inteligencia y comprensión, y frotarse un poco contra ellos para sentir que no hay diferencia apreciable y que todo va benissimo. Lo triste es que todo va malissimo cuando uno es idiota, por ejemplo en el teatro, yo voy al teatro con mi mujer y algún amigo, hay un espectáculo de mimos checos o de bailarines tailandeses y es seguro que apenas empiece la función voy a encontrar que todo es una maravilla. Me divierto o me conmuevo enormemente, los diálogos o los gestos o las danzas me llegan como visiones sobrenaturales, aplaudo hasta romperme las manos y a veces me lloran los ojos o me río hasta el borde del pis, y en todo caso me alegro de vivir y de haber tenido la suerte de ir esa noche al teatro o al cine o a una exposición de cuadros, a cualquier sitio donde gentes extraordinarias están haciendo o mostrando cosas que jamás se habían imaginado antes, inventando un lugar de revelación y de encuentro, algo que lava de los momentos en que no ocurre nada más que lo que ocurre todo el tiempo.
Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforescente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso -lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y ya no es más que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforescente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con lo que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, las estaciones, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta L'année dernière à Marienbad, ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.
"La vuelta al día en ochenta mundos"
JULIO CORTÁZAR
Y así estoy deslumbrado y tan contento que cuando llega el intervalo me levanto entusiasmado y sigo aplaudiendo a los actores, y le digo a mi mujer que los mimos checos son una maravilla y que la escena en que el pescador echa el anzuelo y se ve avanzar un pez fosforescente a media altura es absolutamente inaudita. Mi mujer también se ha divertido y ha aplaudido, pero de pronto me doy cuenta (ese instante tiene algo de herida, de agujero ronco y húmedo) que su diversión y sus aplausos no han sido como los míos, y además casi siempre hay con nosotros algún amigo que también se ha divertido y ha aplaudido pero nunca como yo, y también me doy cuenta de que está diciendo con suma sensatez e inteligencia que el espectáculo es bonito y que los actores no son malos, pero que desde luego no hay gran originalidad en las ideas, sin contar que los colores de los trajes son mediocres y la puesta en escena bastante adocenada y cosas y cosas. Cuando mi mujer o mi amigo dicen eso -lo dicen amablemente, sin ninguna agresividad- yo comprendo que soy idiota, pero lo malo es que uno se ha olvidado cada vez que lo maravilla algo que pasa, de modo que la caída repentina en la idiotez le llega como al corcho que se ha pasado años en el sótano acompañando al vino de la botella y de golpe plop y un tirón y ya no es más que corcho. Me gustaría defender a los mimos checos o a los bailarines tailandeses, porque me han parecido admirables y he sido tan feliz con ellos que las palabras inteligentes y sensatas de mis amigos o de mi mujer me duelen como por debajo de las uñas, y eso que comprendo perfectamente cuánta razón tienen y cómo el espectáculo no ha de ser tan bueno como a mí me parecía (pero en realidad a mí no me parecía que fuese bueno ni malo ni nada, sencillamente estaba transportado por lo que ocurría como idiota que soy, y me bastaba para salirme y andar por ahí donde me gusta andar cada vez que puedo, y puedo tan poco). Y jamás se me ocurriría discutir con mi mujer o con mis amigos porque sé que tienen razón y que en realidad han hecho muy bien en no dejarse ganar por el entusiasmo, puesto que los placeres de la inteligencia y la sensibilidad deben nacer de un juicio ponderado y sobre todo de una actitud comparativa, basarse como dijo Epicteto en lo que ya se conoce para juzgar lo que se acaba de conocer, pues eso y no otra cosa es la cultura y la sofrosine. De ninguna manera pretendo discutir con ellos y a lo sumo me limito a alejarme unos metros para no escuchar el resto de las comparaciones y los juicios, mientras trato de retener todavía las últimas imágenes del pez fosforescente que flotaba en mitad del escenario, aunque ahora mi recuerdo se ve inevitablemente modificado por las críticas inteligentísimas que acabo de escuchar y no me queda más remedio que admitir la mediocridad de lo que he visto y que sólo me ha entusiasmado porque acepto cualquier cosa que tenga colores y formas un poco diferentes. Recaigo en la conciencia de que soy idiota, de que cualquier cosa basta para alegrarme de la cuadriculada vida, y entonces el recuerdo de lo que he amado y gozado esa noche se enturbia y se vuelve cómplice, la obra de otros idiotas que han estado pescando o bailando mal, con trajes y coreografías mediocres, y casi es un consuelo pero un consuelo siniestro el que seamos tantos los idiotas que esa noche se han dado cita en esa sala para bailar y pescar y aplaudir. Lo peor es que a los dos días abro el diario y leo la crítica del espectáculo, y la crítica coincide casi siempre y hasta con las mismas palabras con lo que tan sensata e inteligentemente han visto y dicho mi mujer o mis amigos. Ahora estoy seguro de que no ser idiota es una de las cosas más importantes para la vida de un hombre, hasta que poco a poco me vaya olvidando, porque lo peor es que al final me olvido, por ejemplo acabo de ver un pato que nadaba en uno de los lagos del Bois de Boulogne, y era de una hermosura tan maravillosa que no pude menos que ponerme en cuclillas junto al lago y quedarme no sé cuánto tiempo mirando su hermosura, la alegría petulante de sus ojos, esa doble línea delicada que corta su pecho en el agua del lago y que se va abriendo hasta perderse en la distancia. Mi entusiasmo no nace solamente del pato, es algo que el pato cuaja de golpe, porque a veces puede ser una hoja seca que se balancea en el borde de un banco, o una grúa anaranjada, enormísima y delicada contra el cielo azul de la tarde, o el olor de un vagón de tren cuando uno entra y se tiene un billete para un viaje de tantas horas y todo va a ir sucediendo prodigiosamente, las estaciones, el sándwich de jamón, los botones para encender o apagar la luz (una blanca y otra violeta), la ventilación regulable, todo eso me parece tan hermoso y casi tan imposible que tenerlo ahí a mi alcance me llena de una especie de sauce interior, de una verde lluvia de delicia que no debería terminar más. Pero muchos me han dicho que mi entusiasmo es una prueba de inmadurez (quieren decir que soy idiota, pero eligen las palabras) y que no es posible entusiasmarse así por una tela de araña que brilla al sol, puesto que si uno incurre en semejantes excesos por una tela de araña llena de rocío, ¿qué va a dejar para la noche en que den King Lear? A mí eso me sorprende un poco, porque en realidad el entusiasmo no es una cosa que se gaste cuando uno es realmente idiota, se gasta cuando uno es inteligente y tiene sentido de los valores y de la historicidad de las cosas, y por eso aunque yo corra de un lado a otro del Bois de Boulogne para ver mejor el pato, eso no me impedirá esa misma noche dar enormes saltos de entusiasmo si me gusta como canta Fischer Dieskau. Ahora que lo pienso la idiotez debe ser eso: poder entusiasmarse todo el tiempo por cualquier cosa que a uno le guste, sin que un dibujito en una pared tenga que verse menoscabado por el recuerdo de los frescos de Giotto en Padua. La idiotez debe ser una especie de presencia y recomienzo constante: ahora me gusta esta piedrita amarilla, ahora me gusta L'année dernière à Marienbad, ahora me gustas tú, ratita, ahora me gusta esa increíble locomotora bufando en la Gare de Lyon, ahora me gusta ese cartel arrancado y sucio. Ahora me gusta, me gusta tanto, ahora soy yo, reincidentemente yo, el idiota perfecto en su idiotez que no sabe que es idiota y goza perdido en su goce, hasta que la primera frase inteligente lo devuelva a la conciencia de su idiotez y lo haga buscar presuroso un cigarrillo con manos torpes, mirando al suelo, comprendiendo y a veces aceptando porque también un idiota tiene que vivir, claro que hasta otro pato u otro cartel, y así siempre.
"La vuelta al día en ochenta mundos"
JULIO CORTÁZAR
MARENOSTRUM

La última prenda emergió hace apenas unas olas. Nuestras ropas han quedado abandonadas en la arena, aún recalentada por el sol abrasador de la tarde, que se extingue bajo un cielo avioletado.
Los dos con el agua al cuello, dejamos mecer nuestros cuerpos al amparo de las suaves ondas de un mar en calma, mientras seguimos entrelazándonos por los dedos; y nos seguimos besando sin codicia entre saltito y saltito, cada vez menos hermanos.
Hace rato que el tiempo quedó suspendido, pero ahora ya es de noche...y su mano me rescata de la creciente marea para llevarme a saltitos hacia la orilla mojada. Justo ahí, donde juntos heredamos de las olas moribundas sus últimos restos de espuma en el momento en que expiran. Lentamenteahora...con aire tierno y cansino ...extiende sobre la playa todo su cuerpo desnudo, fresco y a la vez tibio...abandonado a la suavidad placentera de este instante larguísimo...
Sus dientes, blanco fosforecente a la temprana luz de luna, insinúan con candor media sonrisa, mientras las horas de sol van subiendo a sus mejillas, iluminándolas poco a poco...de golpe...
De sus ojos entrecerrados mana una perla expectante y miope, mientras un levante adolescente juega, travieso, a ocultarlos tras el dócil oleaje de su pelo ensortijado. Y rasguñando, huidizo, por los flancos de sus muslos, va desatando seísmos que exacerban su epidermis y enardecen los bombones de sus pezones salados.
La luna nos guiña un cráter...Y a lo lejos nos azuzan, encandiladas y cómplices, las sirenitas de Ulises...
Yo me quedo con GoEar, a pesar de todo:
http://www.goear.com/listen.php?v=fe308f8
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