Me da corte porque sólo se me ocurren cosas buenas, y ya me veo quedando en evidencia de nuevo; pero me consuelo en la confianza de que no me tomaréis muy en serio. Y esta leve introducción me lleva de cabeza al primer rasgo...¡voy p'allá!
-Vanidoso...vamos, que si me quejo, es para que, además, se me note. No es que llegue a lo soberbia, ni de lejos, no, para nada; pero he de reconocer que sí soy bastante mío. En el fondo, muy en el fondo, claro.
-Contradictorio...y no lo digo porque me guste llevar la contraria, que me encanta, sino por ser a mí mismo a quien contradigo constantemente. Donde no hay encrucijadas me las invento; y me discuto, y me lío, y me quedo quieto parao, casi siempre.
-Indeciso...aunque de vitalidad impulsiva y talante soleado (no, si al final vendrá todo liguado), me da miedo tirarme a la piscina (literal) de cabeza; y por lo general, suelo coger todos los trenes con retraso.
-Tímido...aaiiissssssssss, de la muerte.
-Excesivo...por lo tanto.
-Fantasioso...(he pensado que "colgao" sonaba algo rotundo)...pues eso, que mi alma no le tiene mucho apego al suelo. Mi cabeza vuela sola, y cuando le cuesta, siempre tengo un buen catalizador a mano. Natural, generalmante. Y sin embargo mi cuerpo se deja arrastrar por la inercia con demasiada facilidad. Mis castillos son de arena. Casi todos.
-¿Generoso?...creo que sí. Total, ya lo he dicho, mis castillos son de arena (de aire, en el mejor de los casos) y, por lo tanto, de todos; casi.
...resumiendo...
-Un mandril.

Bueno, lo he escrito de tirón y sin pensar, que es como se hacen estas cosas (allá Freud); y, desde luego no pinso pasar el testigo (estas cosas no se hacen). Pero estoy cerrando ya maletas y me piiiiiiiiiiiiiiiiirooooooooooooo...aunque volveré unos días ha hacer unas cositas; y después ya, todo Julio.
Naturalmente dejaré el buzón abierto.
Abrazos.
Y ahora una flor ¡hala! De Serrat, claro, que sé que os gusta.

