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Al norte del sur., Spain
En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Yo no sé si es verdad lo que aquí cuento...

"Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese...¡qué sé yo, viste!..."
recitado por el Polaco.

...pero vengo notando cosas estos días; tres que llevo solo, aquí en Buenos Aires. Quiero decir, cosas que me hacen setir bien, que me apechugan; y me ubican, más que en mi casa, en mi mundo.

De entrada no soy el único, ni mucho menos, que anda con ronquera. Ha sido un invierno duro, dicen; o será que son de caja frágil. Andan, también muchos, tropezando a cada paso con el suelo, dando sonoros traspiés y mirando atras con asombro. No es que el adoquinado de las veredas sea muy estable, pero ellos, como que no se acostumbran, que no quieren. Y lo más emocionante es que andan, por la calle, hablando solos.

Por supuesto, hablo de ellos; porque aquí, efectivamente, dominguean los cronopios.

Ellas, las cronopillas, aunque de la misma masa, son otra cosa. Sólo ronquean cuando cantan; y cantan a mares, como si hablaran. Pero nunca solas. Ni tropiezan. Van a saltitos, efectuando sutiles traspiés calculados, y el adoquinado de las veredas se las ve rudo para acostumbrarse a ellas. Que pasan, y miran, sin decir nada; amohinando ensimismadas, casi todas...las más...muchas, una semisonrisa ilusionada en el borde de los labios.

Desde luego, para eso me he quedado, paso el día por ahí, callejeando. Sorteando, observando, flanqueando. Y hoy es el día en que creo que puedo decir que, de a poquitos, ya aprendí mi primera lección de tango.

Tal vez mañana me anime a instalarme en San Telmo, a practicarlo. De momento, por las noches, sigo viviendo en Corrientes. Más o menos del Obelisco a Callao, y viceversa, según le venga a la luna.

Yo no sé si es posible que exagere. Pero es como si ahora mismo no haya nada como tomarse un chocolate con churros en La Giralda (la risa clara y el chocolate, también) antes de meterse en uno de los múltiples teatros que iluminan ambos lados. Un magnífico teatro. Genial recreación, con acento argentino, de aquel tremendo "clásico" de Miller (Arthur). Sí, aquel al que tan sabiamente dio la vuelta Tim Burton. Y salir a medianoche, emocionado, a la Vía Láctea; donde igual puedes elegir un viejo microsurco de Cortázar recitándose a sí mismo, como rememberar, flipando, aquellas olvidadas ediciones de Losada...

Una inmensa calle llena de luz...y de niños solitarios con gorrita y chandal, espabilados y humildes, correteando como perro sin amo ¡Eh, amigo, no tenés una moneda!...y ancianitos de a dos, que se llevan lentamente de la mano, y miran hacia el cielo para cruzar, en lugar de a los semáforos...y más niños (hoy es sábado), peinaditos y muy bien acompañados ¡Che, qué bárbaro!...y a cada rato una pareja, empotrados el uno en el otro, devorándose la boca como si el mundo estuviera ya por acabar, o comenzar...

Aquí nada resulta vulgar. La más simple y pedestre actividad económica se enaltece de una soberana dignidad; que a uno se le antojaría presumir furiosa, pero que es, en cambio, tierna ¡Tan tierna, viste!...Y esas cafeterías y quioscos que permanecen abiertos las 25 horas (literal) del día...Y a la hora de dormir, que llega cuando llega, un pasadizo oscuro y desierto. Pero sin frío y sin miedo; porque hoy es primavera.

Yo no sé si lo que digo yo es tan de verdad. Quiero decir: ando solo.

Pero así es como lo veo. Y así os lo cuento.

Abrazos a todos, as.

Ah, y de la gira ya hablare a la vuelta. Ahora mismo soy una auténtica esponja.

Chao.

Chau.................



Cantá, pues, Polaco..........................

24 comentarios:

Azul dijo...

Dicen que las cosas y emociones se van con nosotros y es verdad, nada cambia, pero la perspectiva, sin duda Sí.

Bikos mil!!

chicadura dijo...

que bien te veo, te veo bárbaro, que envidia que me dás, apurate y que no se te pase nada, miles de abrazos desde aqui

Anónimo dijo...

Vamos, se te ve feliz!!!.
Dan ganas de ir sólo por lo que describes.
A la vuelta, nos bailamos un tango, ¿vale?.
Tu/te Okupa

Churra dijo...

Se que todo lo que dices es verdad , y mas coo lo cuentas tu . Me alegra verte tan bien .
Un besazo

libertad dijo...

oooohhhh, qué lindura leerte!! "Aqui nada resulta vulgar"...me encantó leerte. Me transportarte. Me hiciste sentir nostalgia de lo que nunca viví.
Un beso fuerte!

diablesa dijo...

AL ESTAR LEJOS ,ES CUANDO SE ECHA EN FALTA LO DE CASA,VIAJAR ES HERMOSO, APROVECHA CADA MINUTO PARA LLENAR TUS PUPILAS DE GRANDES EMOCIONES,Y PARA LA RONQUERA TOMA MIEL ANTES DE QUEDAR EN AFONIA, UN SALUDO

Azul dijo...

Me alegra tu vuelta...aunque ahora mismo mis días no sean tan azules como siempre, bienvenido..con un gran abrazo!

Gwynette dijo...

Pero aún estás de gira?..hasta cuando?..es cierto lo que dicen que Gardel cada día canta mejor? E.P.D.

Yo tambien te veo bien, absorviendo la vida, como debe ser ! =_O

Esperando tu vuelta, con todo tu material ! :-)


Besitos desde el recién estrenado Otoño

De cenizas dijo...

¡Ché, que bueno que volviste!
Me encantás cuando escribís así, gallego...

un abrazo¡¡¡

GLAUKA dijo...

Dí que sí: absorve y tanguea y así, nos matas de envidia de la mala malísima ;)

el nombre... dijo...

Hola, veo que tenemos bloggeros en común.
Viste qué lindo Buenos Aires? hace no mucho le dediqué un post.
Y me cabe muy muy bien la descripción "misantrópica"???? que hiciste de la ciudad.
Ése es su ritmo, su perfume, su cadencia.
Y nos deja Locos, rodando por Callao!

Te dejo un saludo.

Calle Quimera dijo...

Brasil,Argentina.....vaya suerte!!!.salud¡¡¡

Misántropo dijo...

Las emociones se vienen. Las cosas quedan. Y siempre hay algo que cambia.

Bikos mil, azulita.

Misántropo dijo...

Casi casi recibo tus abrazos desde allá, chicadura; apurado como andaba por no pasar nada por alto. Ahora ya estoy acá; y te devuelvo unos cuantos.

Muás.

Misántropo dijo...

Más que feliz, yo diría afortunado, mi querida cuida plantas.

Por cierto...tanto tiempo ya de convivencia y recién me entero que bailás tango ¡Ese bombardeo yo no me lo pierdo!

Besitos, Mi/Me.

Misántropo dijo...

Pues ya que tú me crees, Churrilla; también lo creo yo. Más y más, ahora que lo veo desde lejos.

Besos.

Misántropo dijo...

¡Qué bonito, Libertad!

Nada más que ése era mi propósito. Sin contar, por supuesto, la parte digestiva del proceso.

Te agradezco el piropo. Un beso.

Misántropo dijo...

¡Uy qué miedo! Una diablesa...

Pues te doy la más dulce de las bienvenidas; con ronquera persistente y la miel que se me sale por los ojos.

Paso a visitarte. Muás.

Misántropo dijo...

Pues si no son tan azules, Azul, ahora; trataré de recordarte que ahora mismo, ahora mismo, es primavera. A base de esa música que yo sé que te gusta.

Yo también me alegro de haber ¡quién lo diría! vuelto, no te creas.

Te beso, chata.

Misántropo dijo...

Gracias por lo del material, alcachofilla, pero no es para tánto.

Ni es Gardel el que canta, ahora mismo, cada vez mejor. Pero yo, te lo juro, me he traído dentro un canto, tan noble, profuuuuundo y churrasqueado, que todavía se me sale la arena por los ojos.

Y una inyección de vitalidad que sólo se paga así, volviendo a nacer de nuevo.

Otra cosa es lo que cuente, claro.

Besitos, preciosidad.

Misántropo dijo...

Gallego con suerte, que no faltó quien me tomara por catalán.

Pero qué más dará eso ¿viste?

Traigo abrazos. Muchos.

Misántropo dijo...

Pues lo de tanguear, glaukilla...ya lo explicaré como me salga. Pero te aseguro que mi páncreas viene a estallar de letras. Y mis pupilas de música.

De envidia nada...Éso, nada de envidia.

Cuando quieras volvemos. Muás.

Misántropo dijo...

Y rodando por Callao sigo, el nombre.

Lo cual no me impide darte la bienvenida desde aquí, La Concha (la playa de San Sebastián ¿viste?). Y alegrarme de que compartamos tremendos blogueros. Y otras cosas.

Lo dicho, un gusto.

Vení...volá...vení...quiero decir, estás en tu casa, amiga.

Un beso.

Misántropo dijo...

...Si, quimera; sólo falta el Barça y el Real Madriz...

También pienso contar aquella vez que, sin querer, confesé en público que no me gustaba el futbol; por ejemplo.

Y también lo que se siente al volver a casa.

Abrazos saxofónicos.