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Al norte del sur., Spain
En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Nacimiento

"Hace veintiún días que no me tomo un trago, pero ya se acercan las navidades."
Scott Fitzgereld





La avenida está sobrexcitada, sobreiluminada. Una espesa red de bombillas chillonas oculta el cielo del paseo; me escamotea las verdaderas estrellas, que parecen haber huido avergonzadas, doloridas por la luz artificial; impertinente flash crónico que hiere mis ojos escarchados. La misma luz que pinta arco iris desordenados sobre los rostros que pasan, presurosos y atribulados; rostros pálidos ateridos, desencajados; como una marea negra...a veces gris...variopinta y bulliciosa a más no pedir: barbas de todos los tamaños, cabellos de todos los tintes, gorros calados, bufandas embozadas...burkas cristianos de diseño. Los reclamos de los comerciantes se superponen unos con otros, creando un murmullo ilegible y ensordecedor, como un río desbocado que se precipitara a lo lejos, anegando el bulevar; en el que caben recriminaciones de impaciencia, ofertas de que lo tiro, cánticos de alegría y algún esporádico amago de desorden cívico.





La desaforada riada sonora llega a mi rincón desleída, amortiguada. En mi bunker de intemperie el banco es confortable, apenas baila; se deja mecer suavemente entre el vaivén de esta estampida humana que se abalanza sobre mis rodillas ateridas, evitando apenas que sus malos humos se topen con mi tristeza. Mil bultos desfilan, corren, se entrecruzan, se atropellan en una incomprensible urgencia desorganizada. Se acaloran, pujan, regatean; amenazando con echar a pique los tenderetes ambulantes y reducir a escombros el asombroso despliegue comercial de última hora de la tarde. De última hora del año.
Es la noche. El frío acomete por mis costillas, pero no llueve y la muchedumbre me protege del viento helado. Sentado en el mejor banco, con mi botella de peleón entre los pies, contemplo aturdido la algarabía sin inmutarme. Es una mala noche como otra cualquiera. Noche Buena.
Pero el frío no perdona. La humedad agujerea. Aturde el jolgorio, y cabrea.





-ESTA ES LA NOCHE-...-FELICES-...-DIOS HA NACIDO-...Vocifera afónico un hombretón panzudo de nariz colorada, curiosamente ataviado a la manera de un Santa Claus despistado sin sus renos; rodeado de niños algo mayorcitos con zambombas, crótalos y panderetas, gritando a voz en pecho los villancicos de siempre, y otras obscenidades.

Es noche buena, todo el mundo tiene prisa: -¡que no llegamos!-...-¡venga, que ya es muy tarde!-...Hace un rato creí entrever entre la multitud de piernas a una linda muchachita, cabellos rubios, persiguiendo a un conejito que parecía huir de ella...Llegamos tarde si, llegamos tarde. Hace ya varios milenios que Herodes tomó el mando.

Al fondo, los mercaderes van desmantelando sus puestos entre cantos desganados.

Poco a poco, la muchedumbre va escampando; es el momento en que busco en mi botella esa amable tristeza que me roba, a descompasadas embestidas, esta insolente ventisca que parece empeñada en quedarse a alegrarme la noche. Apenas van quedando ya cristianos por las calles. Entre trago y trago, voy tratando de hurtarle a la memoria ese mínimo empuje que me anime a intentar acomodarme, y mostrar, yo ya he cenado, mi anacrónico Portal de Belén. Cerraré de una vez mis ojos sobreimpresionados, a ver si de esa manera consigo, mientras me adormilo desbrozando entre los dientes que me faltan mi contemporánea, elegíaca melopea,
vislumbrar el cielo que me escamotean las bombillas: las verdaderas estrellas, que parecen haber huido avergonzadas, doloridas por la luz artificial.
Aunque el frío no perdone. La humedad agujeree. Y este desalentador desasosiego que me sigue atormentando las costillas siga sonando macabramente a mediocre purgatorio. Y mi absurda y dulce nana se traduzca una vez más en pesadilla.





Pero no...espera un momento...que no hay frío, ni calor...estooooo...

que el banco no se me clava en las costillas, porque no tengo. Que estoy bailando. Y me llevan de las puntas de unos dedos que no son míos unos ángeles que no existen, pero están. Que la luz no ciega nada, parque ya no tengo ojos. Que está aquí pero no viene hacia mí, ni de mí... ¡QUE SOY YO!...que la música ya no se oye porque está, que no existen las bombillas porque se las ha tragado el cielo, que quequeQUE ¡QUEQUEQUÉÉÉÉÉÉÉHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!







jueves, 20 de diciembre de 2007

Bailemos

...Porque es Navidad, casi.

Un momento "estupendo" como cualquier otro para no abaratar el viejo concepto de...¿vals?...Vals, claro (apunto he estao ¡Qué gili! de poner Utopía)

¿Bailamos?

¡Venga va! Que estamos en Navidad. Casi.











O si no, Brel. Que viene a ser lo ...¿propio?








¿He dicho Felicidades?...

Lo haré.


O, mejor: (Éste se lo dedico a Glauka. Porque sí. Para que "continue".)


viernes, 14 de diciembre de 2007

Bajar

...UNA ESCALERA MECÁNICA(*)

"La tarea de ablandar el ladrillo."
JULIO CORTÁZAR



Alguna vez ha sentido que se lo tragaba la tierra?...No tenga miedo, no es para tanto. Es tan sólo una porción de suelo que se hunde; como una baldosa blanda, un peldaño con voluntad, viajero. Un enorme peine metálico empeñado en cortar por lo sano el plano, sistemática, constantemente; en un mecánico afán de eterno avance, o retorno; siempre adelante, siempre hacia…

Tal vez ahora se esté preguntando si no se habrá confundido de orilla, pero imposible parar. La escalera es infinita…

No se mortifique contando escalones ¡NO MIRE ATRÁS!...Tampoco mire hacia abajo. Manténgase erguido, despreocupado. Puede apoyar las manos, si le afloja el equilibrio, en las cintas transportadoras del artefacto, a los lados, cuidando bien de rectificar a cada rato el desfase producido por lo relativo del viaje. Las suelas pegadas firmemente a su pequeña plataforma; no pretenda obsesionarse, distráigase, disfrute las panorámicas. Los alrededores de una escalera mecánica tienden a estar decorados con infinidad de objetos recreativos, sumamente interesantes: paneles publicitarios, grafitis anónimos, artículos de regalo, guardias jurado...Gente más bien bulliciosa y apresurada, que asciende y desaparece, absolutamente ajena a nuestro discreto, paulatino, inexorable hundimiento.

Quizá no lo haya pedido, pero se encuentra irremediablemente embarcado en el lado descendente de la escalera gemela, contraria, antagónica. Sin comerlo ni beberlo usted ya esta ubicado; pero no sería de extrañar que en cualquier momento, pudiera divisar a otro ser, que subiera por su izquierda, a lo lejos...¡NO HAGA CASO!...Parece que se le quiera acercar, que podrían incluso chocarse. No tenga miedo, no es para tanto. Aunque es cierto; sí, por ahí sube...

Manténgase erguido, relajado; ya sabe, como los otros, ajeno. Tal vez le mire a los ojos en el momento del cruce (ambos a la misma altura) ; quizá mire hacia otro lado...

Ya está. Ya pasó. Ahora es cuando deberá esforzarse para no perder la perspectiva. En realidad ya ha comenzado a alejarse ¡NO MIRE ATRÄS! Está ahí, si. Pero tanto más arriba como usted más abajo. Ya se desdibuja el vínculo ...siente todavía ese molesto hormigueo en su espalda...amortiguado…los hilos se van quebrando…uno a uno…Ya está. Se perdió…Olvídese...déjese caer...

Volvemos a lo de antes. La espiral sigue su curso. Se sucede y se vuelve a suceder...escaparates...pinturas...músicos ambulantes...

Pero aún no llega el momento de adormilarse; las manos siempre apoyadas, rectificando, a cada rato, el desfase. Cuando menos se lo espere, avezado surcador del hundimiento, atisbará una nueva orografía, una textura diferente, otro tipo de firmeza que le impulsará a querer colgarse de esa nueva plataforma. Quizá una intangible y vaporosa nube¿porquéno?

Tenga cuidado al saltar. Hágalo en el último momento y con decisión ¡NO DUDE!

A las escaleras mecánicas les encanta tragar cuerpos. Y podría estar vagando eternamente...arriba...abajo...arriba...abajo....arriba...abajo...







"Soy esa absurda epidemia
que puebla las aceras."

Joaquín Sabina


(*) El sistema no me consiente un título de más de una palabra; sopena de editarlo en arameo, o algo.


Porquesí


O porque el momento lo reclama.

O porque he llegado contento, satisfecho, lleno.

O quizá porque hoy cumplo un mes sin fumar y me he ido a celebrarlo a mi caverna; la de verdad, la real. Donde la risa no falta y el alcohol no se escatima; donde los cuerpos se agolpan, sudan, berrean; pero el humo ya no pasa de ser, para mí, mas que un simple meteoro.

Porque ahora, al llegar a casa, me siento levemente saturado y aturdido (several güisquis sin el catalizador del alquitrán). Pero sobre todo, tenebrosamente tibio. Sin calor; y por lo tanto sin frío.

O porque de repente ahora ¡válgame la estratosfera! me encuentro, al buscarlo, un GoEar renovado y generoso que me permite volver a subirme mis musiquitas.

Porque no creo que consiga conciliarme en sueños sin que me canten un cuento. O porque es lo que el momento me reclama y, entonces, es lo que toca.

Y porque me apetece escuchar éste. Y compartirlo.

O, mejor, le echamos la culpa de todo a Ravel:


jueves, 6 de diciembre de 2007

Cerca








"La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera que mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura."
El Manco.






Ante su estrella rendido, bajo esta sombra metálica
de paraguas boreal, vuelo;
surco la tela, tenaz cometa errante, desterrado;
peregrino que buscara constelarse.


Corazón no arrepentido que madruga por la tarde;
crepúsculo atroz que antepone, confirmando
sentencias de muerte, tu sonrisa
al horizonte.

Al alcance de la mano...lejos;
ahí, cuadratura imperfecta, círculo
ardiente y feliz, petulante.
Otoño primaveral que veranea el infierno.


Cerca...nunca.
Aquí,
a ochocientos mil millones de diástoles-silencio,
apenas.



domingo, 2 de diciembre de 2007

Actualizando

En este caso, la imagen de mi escritorio, que ya era hora.

Me lo ha recordado Churra (a quien se la dedico) en un delicioso post sobre intenciones olcutas del salvapantallas, con inocentes cosquillas freudianas.





El juego, porque es un juego, se trata de comentar, especulando sobre los diferentes desórdenes (o virtudes) que nos pueda sugerir la contemplación del espejo elegido para mirar a diario por el individuo en cuestión. Y después, claro, colgar el propio.

En mi caso, puedo decir (lo cual podría ser ya un dato) que lo cambio de manera más o menos periódica. Paisajes, normalmente, que tratan de anticiparse a la estación que se avecina...de alguna manera... Y si da frío, pues es normal.

Parece que a Churra no le han hecho mucho caso. A ver por aquí. Ánimo.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Noviembre

Todo va volviendo poco a poco a su ser...replegándose en su propia esencia...

Noviembre.......mes de tránsito a ninguna parte, semejante a un tren varado en vía muerta; mientras nosotros, viajeros atónitos incansables, contempláramos detenidos desde dentro los furiosos azotes de una estación anacrónicamente madura. La lluvia vuelve a ser la de siempre, ya no finge. Ya hace rato que dejó de jugar a hacer filigranas y arabescos tibiamente sobre el cielo, y cae recio. Una lluvia muy vasca, como decía Baroja.

Vuelve la soledad a los hogares, a los corazones desvalidos, a las manos deshabitadas. La noche se anticipa. Vuelve, sin embargo, esa vieja pasión, más sentida que pensada, que hace temblar las entrañas ante la proximidad inexorable del invierno. Vuelve el amable paisaje otoñal, lleno de amarillos y ocres, colores suavemente requemados; sereno goce melancólico de paisajistas andarines solitarios...manto extenso de montañas pobladas de helechos, de hayas, de robles que dejaron pasar las voluptuosidades del verano...y se recojen en sí mismos...abandonados...a la espera...

Siempre vuelve en otoño el sentimiento de espera. Un deseo inconfesado de que el tiempo no avance; se detenga acobardado como aquel pajarillo aterido y tembloroso que perdió su nido, desorientado y sin fuerzas para piar; que se nos incrusta de golpe en el pecho, en el vientre, en las manos, en los muslos...en el alma. Esa sensación atemporal de mágica irrealidad que invade estos montes cada año.

Y volvemos a preguntarnos qué somos, quiénes somos, confundidos entre el sueño que dormimos y el que vivimos despiertos. Vuelve a anegarnos el cuerpo la memoria; esa memoria indefinida, caprichosa y vasta que es la nostalgia. Quizá la avasalladora imagen de esa belleza perdida...que se fue y aún se echa de menos...Y retornamos...volvemos...siempre volvemos a nuestro ser en otoño.



(Grabación casera: al piano Manolito, a la viola Doentercera y al clarinete, Misántropo.)

martes, 13 de noviembre de 2007

Tortoni

Última noche; alegre y tumultuoso colofón de la gran epopeya. Hermandad y agotamiento, jolgorio, compañerismo a toro pasado, fiesta. Compadreo sin reservas, yo a tí te he visto en algún lao, pues si quieres te la tarareo otra vez, Samantha. Alboroto, borrachera y arrabal. To er mundo eh bueno. Una pica en ultramar. Un generoso abanico, mira qué suerte, de opciones a reincidir.

Mañana bajaré, mal que me duela, temprano (a desayunar junto a vosotros. Ni por un puzzle del mapa de El Dorado me pierdo yo el despediros, coleguis; medio caído en la escalinata del hotel, haciendo así con la mano. Con los ojos escarchados y la boca abierta a tres buses repletos de mi gente, rumbo a sus casas. A mi espalda, todo Buenos Aires, pa mí solito ¡Como no vuelvas te mato! je je, éso mismo me pregunto yo en este momento. Pero no, que me tengo que comprar una chaqueta, y un sombrero, y una bufanda, y contarlo); pero esta noche me voy con vosotros, a festejar el milagro compartido y a llenarme los bolsillos de sonrisas derrochonas, de entrañables voces, de apretones, y de manos. Y saltándome de nuevo, con más ilusión que estupor, las leyes más elementales del método cronológico, os hago aquí una reseña.





Claro que uno, gato viejo (curarse en salud, o prudencia) no se aventura esta noche con la rama más salvaje de este colectivo trashumante; optando más bien por un grupo ya tirando a granaíto, tipo "qué bello es el mundo", sección cultureta-gastronómico-espiritual. Y tanguero, claro.


El café Tortoni es uno de esos lugares mágicos donde el tiempo juega a dejarse jugar contigo, en un perderse y volver casi simultaneo, dentro de un paréntesis amplio y abigarrado, pero abrigado. Desde luego, está el espectáculo, del que nadie sale igual que entró. Pero lo mejor es deambular; dar cuatro vueltas para ir al baño, y volver, despacio, por otro camino. Nadie va a andarte con prisas. Porque dicen que a los porteños les gusta mucho "quedarse"; y aquí, curiosamente (yo diría milagrosamente) los horarios no están a la mano de un zapatero o un (y por qué no te callas) asno.

Puedes elegir menú. Quiero decir, hay mesas con nombre propio. Y si apetece tomarte un te, mientras alguien te susurra un cuento al oído, no tienes mas que sentarte en la mesa Borges; y escuchar. Pero sin dormirte, ya que las guitarras que vienen de la mesa Lorca están hoy por soleares. Y si te cansas de todo, y te da por olvidar, también puedes ahogarte un rato, la mar de alfonsino, en el rinconcito Storni. Nadie va a decirte nada. Porque hasta los camareros, tirando a desenfocados, que hacen como que vienen, tienen el decoro de no llegar.



Pero bueno, estamos en esta noche, en la que me toca el lujo de poder estar, a un tiempo, solo y acompañado. Y aquí se puede. Yo diría incluso que resulta asombrosamente fácil.

Me quedo con el recuerdo de esta imagen, en la que un plácido Misántropo (antes de adquirir el look porteño) y un radiante Manolito, parecen disfrutar de lo lindo de no se sabe muy bien qué.






Y paso a centrarme en mañana. Que hoy es ayer. Pero ahora ha sido siempre. Y qué más dará.

lunes, 12 de noviembre de 2007

nonino

"Dichoso mes, que empieza por Todos los Santos y acaba por San Andrés".
refrán de mi madre, de mi abuela, popular


La vida a caballo se escuda, se estrena y se entrena, en la bienaventuranza. Pergaminando de ternura, año tras año, entre sobresaltos, bienvenidas y hastaluegos, mecanismos de defensa; texturando racionales almohadas de pudor, para acunar distancias insondables.

Luego viene el tiempo a decidir cuándo fosiliza los abismos.


"y entristeces de pronto como un viaje"
Neruda


Un domingo siempre puede ser peor. De regreso...sin ir más lejos.

Llegar a casa; tu casa. Al atardecer; de noche. Y cambiar urgentemente (diálisis incontricta) tu sangre escarchada por el agua calentita del radiador; para poner el alma en conserva, se me ocurre...Se me ocurre que la depresión es una patología, un estado; tiene cura. Pero hay que convivir con la tristeza.


Ojalá hubieras conseguido aficionarme al Deporte Rey; sí señor, me consta que lo intentaste. Quizá así podría, esta tarde, apasionarme con algo; sentirme vivo, por nada.

Sin embargo, y a tí también te consta, me hiciste un regalo mucho mejor; incomparable. Inyectaste en mis genes y en mis ganas el amor a la música. Y, por tanto, a la belleza.


Nonino, gracias.


martes, 30 de octubre de 2007

Dedicado

Cada vez entiendo menos qué pasa con mis títulos. Yo he escrito "Dedicado". Y sin embargo leo "Al pelo" (éso suponiendo que lea algo.)

Qué más da. Lo importante es que, al menos, no moleste.


Pegadizo. Digo ¡Joder! Dedicado:


domingo, 28 de octubre de 2007

एल सोल नो तिएने कुए देफेन्देरसे

O lo que es lo mismo (yo no sé qué pasa):

EL SOL NO TIENE QUE DEFENDERSE.










Sigue ahí, manteniendo su rango, agonizando, a su bola. Ajeno.

Sin embargo hay quienes no desesperan de intentar ajustarlo, quizá apretarle las tuercas; y claro, cuanto más se empeñan, más se despeñan.

Hoy es, según dicen, su día. Será seguramente por éso, por celebrarlo, que se han propuesto hacerlo madrugar, otra vez. Y bueno, Él (que inventó el concepto) madruga primaveral, todo chulo, esta noche, la más larga del otoño, donde menos se esperaba que lo haga. Y así de paso nos vuelve a aclarar que lo realmente largo (ancho, bajo, cabe) del Domingo no es la noche, sino el día: la tarde. Esa hora tonta de la tarde que se instala desde que amanece, y acaba por definir la propia esencia del domingo, dure lo que pase. Hoy, con luz rabiosa; aquí, donde menos se la espera.

O sea, que el jet-lag que se avecina es nuestra suerte. Y esa enorme y macabra mueca, más coloraota que lunática, que aquí nos llega todavía casi llena, y nos regala a destiempo, no es otra cosa que su amigable, y cómplice, declaración de no-intenciones.





Ésto, ya se sabe, pasa todos los otoños; y uno, a fuerza de octubres, se lo va viendo venir...Y haciéndose como que se acomoda.




Al aparato, Haydn. Todo el rato.

Y yo, sin descolgar. Intentando querer no darme cuenta de que, a veces, el infierno no son los demás.







domingo, 21 de octubre de 2007

प्लानो त्रिदिमेन्सिओनल् (*)

(*) El título es "Plano Tridimensional". Aunque no lo parezca. (da la impresión de que blogger anda hoy un poco indio)...en fin, como si nada.


A lo que voy:


Son palabras que, me hago cargo, a duras penas podrían darse amigablemente la mano. Desde luego mi colega el del espejo no mira con demasiado optimismo mis esfuerzos por acomodarme el sombrerito, a punto de ser adquirido con toda la ilusión del mundo. Me replica a cada movimiento, llevándome abiertamente la contraria. Se diría que lo pasa bien.

Pero es el colmo. Si se me ocurre ladearlo ligeramente a la izquierda él acaba ya de hacerlo a la derecha, insinuando una sonrisita maliciosa que da al traste con las pocas ganas que tengo yo de sentirme nada Bogart. Si es al revés, lo contrario. Responde puntualmente a mi sensación creciente de ridículo extemporáneo, sin la menor contemplación; alcanzando ya tesituras de escándalo en el momento en que me da por ensayar un look más relajado, tipo cow-boy, doblando el ala hacia atrás y dejando totalmente despejada la frente y sus aledaños. La estridente carcajada resuena al unísono, automática. Por el contrario, si opto por alisar la visera y encasquetármelo hacia delante, me escatima el gesto por completo; limitándose a dejar suelto el vertiginoso fuelle de su abdomen saltarín, y algo budista.

Es la mía. Tengo el tiempo justo para aprovechar la inercia que eso siempre le produce para probarme, en privado, esa preciosa americana de piel tan suave, verde caimán oscuro, putísima, que me ha hecho frenar en seco a dos palmos de la vitrina; y me ha obligado, como un semáforo, a pasar al interior de la tienda. Vaya, no es nada cara, pero seguro que no me está...Sin embargo ¡ay, máquina de los horrores! aún contra todo pronóstico (ahora que mi alias no me ve) yo diría que me queda como un guante...Ahí el espejo empezó a no saber qué cara ponía. Me faltó tiempo para aprovechar el lapsus y enredarme en el cuello esa hermosa bufanda de terciopelo; y escapar, de un salto, del probador, repudiando a divinis mi espejo, con todito el lote puesto.

-¡Che, le quedá bárbaro!-

...esa voz ligeramente ronca pero tan cálida me da la bienvenida al mundo de los sueños, justo un segundo antes de echarme, amablemente (a ver ¿me permitís?) las manos a la garganta:

-¡Pero noooooooooooo! Así todo el mundo va a pensar que sos europeo. Dale, yo le muestro-

Y en un plís-plás (como un toque de barita mágica), me imprime percha en los hombros, me hace una especie de nudo corredizo en la bufanda, que me hace sentir encorbatado pero no ahorcado y me deja maravillosamente tocado con mi nuevo sombrero...Insisto, magia. Educado, y agradecido, que es uno, hago ademán de estrecharle la mano a tan.....inconmensurable señora, cuando me interceptan dos sonoros besazos al tiempo que aprendo, sin apenas darme cuenta, que lo fundamental del tango es pillarle al pivote la cadencia.

Pago con Visa, que curiosamente, es aceptada. Y salgo con lo puesto, de riguroso estreno; plano, como el que soy, absolutamente abierto a la alegría de esta inmensa ciudad tridimensional.

He de confesar que aún me queda un poso de probador. Pero allá penas: Sólo hace falta esperar a que salga la luna, y será todo ferpecto.




...hay quien asegura que se puede escuchar, en un momento determinado de esta "pieza", el sonido de las olas retrayéndose de la orilla de la playa...
¡Anda ya!

miércoles, 17 de octubre de 2007

sábado, 13 de octubre de 2007

GÜE (ésto no es un soneto, ni al derecho ni al revés)

"No es cuestión de compadrear al bailar. El secreto reside en la envoltura de silencio que nos vuelve taciturnos, casi rencorosos."
Juan Carlos Lamadrid


.............al margen del rigor..de ortografías.....cebé mi superficie de un esqueleto...orondo, más allá de la impostura de inventar.......ilegibles melodías.

Por ejemplo:

Anoche por la tarde fue un biombo
que quiso amanecer de mediodía
ensayando los pasitos de tu rombo


...y a falto de...eh,eh.....hallar en mí ese rayo que apacigüe - micontumévocacióna lo..tu exigüo
me sangré en tu impiedad por si averigüo,,.....la Hostia
que en su punto te santigüe.

Y por lo (mientras) tanto:


La otra noche en el quilombo fue un desagüe
atascado, de fluídos y estrellitas.
Un banquete cordial de sibaritas..... ..
al degüello de una bujía exangüe. .


(Y, desde luego, no es un tango). .


martes, 9 de octubre de 2007

Últimas palabras.

9 de Octubre de 1967 d.c.

"¡Serénese y apunte bien! ¡Va usted a matar a un hombre!"
últimas palabras








domingo, 7 de octubre de 2007

El clima y la mezcla (final Sao Paulo)

La variedad, no sólo de frutas, o de frutos; sino de fisonomías, de caracteres, de maneras de andar, de ritmos. El clima exultante de perpetuo carnaval y la despreocupación de unas gentes que parecen desconocer el significado de la palabra trauma. De ahí parece venir la envidiable grandeza de esta ciudad, en la que el asesinato está a la orden del día, pero el suicidio es una anécdota. Donde la música se huele y se palpa, aunque no se esté oyendo, y el señor Ministro de Cultura es un guitarrista de bossa nova (jazz).


Y así todo. Brillantes moles de cristal inabarcables de una mirada se intercalan a cada paso con casuchas desvencijadas y polvorientas, a una palmada de venirse abajo. A la gente le gusta andar; las calles semejan un hormiguero, mientras los taxis se amontonan en filas de 20 ó 30 y los taxistas pasan el día viendo futbol en una tele portátil, para entretener la falta de afición.





Y si te vas un pasito más allá, con sólo atravesar la puerta de unos jardines, te puedes transportar al Amazonas. Perdiendo cuidado, sin embargo, de embarrar tus zapatillas con desechos blandos; porque para eso se agradece, y así es; no como en Europa.


Y poco más puedo decir se Sao Paulo. En la noche (lástima) no me aventuré. Llevaba mis economías y mis prioridades muy al día, y la Argentina se veía aún muy lejana. Había decidido quedarme en Buenos Aires, solo, después de la gira, por mi cuenta; y no podía permitirme mucho relajo. Y así lo hice. Y me salió muy bien para ser yo. Pero es otra historia.

A quien no puedo dejar de presentaros, antes de dejar de lado Sao Paulo, es a mi definitivo flechazo; que se dejó retratar.

Fue en la zona de las tiendas pijas, tras beberme un litro entero de zumo de yo qué sé qué, que me mantenía a un par de palmos del suelo; multivitamínico, lo llamaban, y se quedaban cortos. Y de golpe la encontré. Parecía ser la encargada, a juzgar por la postura. La tienda era un paraíso de cortinas y edredones y cojines.

Yo, la verdad, no me atreví a molestarla. El caso es que ni entré a la tienda, y la foto sale como sale. Pero, aunque entre reflejos, queda clara su hermosura. Mezcla. Pura mezcla, valga la expresión, entre europea, asiática y brasileña:








Y, bueno...este...marchamos para la Argentina...

jueves, 4 de octubre de 2007

Amor a primeras vistas...(Sao Paulo II)

Y salí. Vaya si salí; al instante. Aunque primero bajé, a desayunar de nuevo como un tigre.

Hay que decir que nunca antes había visto (aunque sí soñado) tan natural policromía de frutas tropicales para desayunar por la mañana, prontito que se oxidan. Tras lo cual, paso directamente a certificar los beneficios inmediatos que puede obrar sobre un ánimo desfasado (tanto en el perfil horario-geográfico, como en el más íntimo) una buena sobredosis, en ayunas, de mango bien madurito. Las salchichas, las pancetas y los huevos, revueltos, como siempre. Y de café (americano) ya te puedes beber litros.

Ahí ya empezé, como por arte de yo soy yo y mis..., a ver a más de uno de los nuestros. Y elegí al de siempre, claro; otro madrugador ocasional. Y a la calle. De la mano. Para entonces (más o menos las 08:00) tras visita obligatoria y religiosa al señor rouco ¡ayyyyyyyyyyyyy!, el sol campaba como auténtico astro rey y el, tan inconcebible como idiosincrásico, estruendo de los helicópteros había hecho migrar a los buitres; hacia la periferia, supongo. La suerte (nuestros paternales jefes) quiso que el hotel hiciera esquina con la mismísima Avenida Paulista; que es como La Castellana, pero con mucho más cacao. Y la gloria, siempre más palpable en el trópico, nos hizo comprender al instante que, afortunadamente, las muchachitas de a pie se desdeñan por costumbre de utilizar esos aparatosos "utilitarios" voladores para ir a trabajar. Mejor, van...andando...

Al punto vimos claro cual era nuestro destino en las próximas jornadas. Ni sexual, ni turismo. A vouyear como tarados. Y qué decir del flechazo. Al mismísimo San Sebastián me tuve que encomendar, para no caer, atravesado, a cada paso. Pero volvió a pasar de mí mi santo. Y yo me enamoré, os lo juro, a cada paso.

También he de decir, para no faltar del todo al rigor, que fuimos allí a trabajar; y en eso sí triunfamos. Pero es otra historia. Lo cierto es que, cuando nos desocupaba la excusa, algo teníamos que hacer entre el horario de entrada y el de salida de las oficinas, a mediodía ¡BUÁ!... Y la verdad es que también tengo recuerdos muy presentes de un excelente museo de arte contemporáneo; un parque, que era la selva en pleno centro, y una librería en la zona pija, en la que, a falta de ediciones bilingúes (quién lo diría) me compré un libro de poesía en portugués; absolutamente comprensible.

Pero básicamente, me dediqué a ver. Y ví...ví, ví...Viridiana...


martes, 2 de octubre de 2007

Vaya un Credo por delante. Con Benedetti y sin Mozart.

Es cierto que por ahí pasó. Pero no estaba en Sao Paulo, ni en Santiago ni en Santos ni en Blumenau. No se encontraba en Rosario. Quizá un poco en Buenos Aires. No fue al final a Tigre, ni se acercó a Mar del Plata. Tampoco estuvo en Montevideo. Pero pasó por ahí.


Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,
Uruguay, 14 de septiembre del 1920)



Noción de patria
(1962-1963)





Además una cosa:
Yo no tengo ningún inconveniente
En meterme en camisa de once varas...
Nicanor Parra





NOCIÓN DE PATRIA


Cuando resido en este país que no sueña
cuando vivo en esta ciudad sin párpados
donde sin embargo mi mujer me entiende
y ha quedado mi infancia y envejecen mis padres
y llamo a mis amigos de vereda a vereda
y puedo ver los árboles desde mi ventana
olvidados y torpes a las tres de la tarde
siento que algo me cerca y me oprime
como si una sombra espesa y decisiva
descendiera sobre mí y sobre nosotros
para encubrir a ese alguien que siempre afloja
el viejo detonador de la esperanza.

Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta de puro generosa
que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado
pienso que al fin ha llegado el momento
de decir adiós a algunas presunciones
de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
donde la indiferencia sea una palabra obsena.

Confieso que otras veces me he escapado.
Diré ante todo que me asomé al Arno
que hallé en las librerías de Charing Cross
cierto Byron firmado por el vicario Bull
en una navidad de hace setenta años.
Desfilé entre los borrachos de Bowery
y entre los Brueghel de la Pinacoteca
comprobé cómo puede trastornarse
el equipo sonoro del Chateau de Langeais
explicando medallas e incensarios
cuando en verdad había sólo armaduras.

Sudé en Dakar por solidaridad
vi turbas galopando hasta la Monna Lisa
y huyendo sin mirar a Botticelli
vi curas madrileños abordando a rameras
y en casa de Rembrandt turistas de Dallas
que preguntaban por el comedor
suecos amontonados en dos metros de sol
y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.

Vi el cadáver de Lídice cubierto por la nieve
y el carnaval de Río cubierto por la samba
y en Tuskegee el rabioso optimismo de los negros
probé en Santiago el caldillo de congrio
y recibí el Año Nuevo en Times Square
sacándome cornetas del oído.

Vi a Ingrid Bergman correr por la Rue Blanche
y salvando las obvias diferencias
vi a Adenauer entre débiles aplausos vieneses
vi a Kruschev saliendo de Pennsylvania Station
y salvando otra vez las diferencias
vi un toro de pacífico abolengo
que no quería matar a su torero.
Vi a Henry Miller lejos de sus trópicos
con una insolación mediterránea
y me saqué una foto en casa de Jan Neruda
dormí escuchando a Wagner en Florencia
y oyendo a un suizo entre Ginebra y Tarascón
vi a gordas y humildes artesanas de Pomaire
y a tres monjitas jóvenes en el Carnegie Hall
marcando el jazz con negros zapatones
vi a las mujeres más lindas del planeta
caminando sin mí por la Vía Nazionale.

Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo
sólo allá lejos puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.

Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro
de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.







sábado, 29 de septiembre de 2007

Los buitres no pasan hambre

Se diría que uno ha de estar por fuerza avezado, dado su carácter "viajero", en esas sutiles trampas de la percepción y estados de confusión que produce en casi todos los bodys eso que llaman jet-lag; de hecho suelo sufrirlo a menudo, sin necesidad de moverme de la silla de mi ordenador. Pero cuando ambos se juntan no es difícil llegar a la alucinación, o incluso el delirio.

Son las cinco de la tarde...parece que comienza a oscurecer...me asomo a la ventana, debe haber como veinte pisos...vértigo, cierro...efectivamente, son más de las cinco de la tarde...ya casi es de noche, acabo de despertarme, y no sé dónde estoy.

De repente, un ruido ensordecedor procedente de la calle me empuja de un salto hacia el enorme ventanal. No puedo creer lo que veo: un helicóptero se columpia guasón a lo largo de la cristalera...claro...empiezo a recordar...

A las doce de la noche...¿anterior?...despegaba de Barajas el gigantesco airbús que nos conduciría a Sao Paulo; ya llevábamos a la espalda otro vuelo desde Bilbao y una hora y media de autobús desde Donosti; sueño? cansancio? Para nada; más bien bulla y algarabía (la tripulación nos recuerda amablemente que aparte de una orquesta sinfónica, también viajan personas) y ese excitante hormigueo de quien está a punto de sobrevolar millas y millas de océano; en la noche oscura, metido en una especie de tubo de profidén. Claustrofobia...A mi colega el Olaf, siempre le toca sentarse al lado de la más guapa, una morenaza del trópico, sin duda; se le ve muy ilusionado. En cambio, a mí, me ha tocado una especie de Carliños Brown, experto en percusiones y ritmos afros. Muy hablador y firmemente capaz de acabar con las existencias de cerveza de una travesía trasatlántica. Miedo...

...O sea, que estoy en Sao Paulo. El hotel es monumental; tiene de todo, según explica el hollywoodiense libro de bienvenida. Caja de seguridad, ojo...Recuerdo haber desayunado como un tigre a eso de las ocho de la mañana...¿siguiente?...y haberme metido en el sobre, sin más preámbulos, a olvidarme de todo.

¿Y ahora qué? ...Mañana no curramos, se está haciendo de noche y tú estás, solo en tu habitación granhotel de Sao Paulo. Pues nada, a grandes males, los remedios del abuelo: Orfidal al canto, y a seguir olvidando..................Y, claro; estás en el trópico, chaval. Aunque son las seis y media de la madrugada, luce un sol de la puta madre; y de dormir, ya te vale ¡Vamos a ver los avioncitos!...

...Pero no son avioncitos...éstos que se columpian ahora, macabramente, sobre el cielo de la metrópoli son pájaros de rapiña. Mejor me ducho primero. Pero no, siguen ahí, planeando, como en una pelí de vaqueros. De verdad que jamás lo hubiera imaginado en una gran ciudad.

En fin. Yo me voy a la calle. Pero con cuidado. Me da a mí que aquí, los buitres no pasan hambre.

...O estarán bailando bossa, los avispados...





domingo, 23 de septiembre de 2007

Yo no sé si es verdad lo que aquí cuento...

"Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese...¡qué sé yo, viste!..."
recitado por el Polaco.

...pero vengo notando cosas estos días; tres que llevo solo, aquí en Buenos Aires. Quiero decir, cosas que me hacen setir bien, que me apechugan; y me ubican, más que en mi casa, en mi mundo.

De entrada no soy el único, ni mucho menos, que anda con ronquera. Ha sido un invierno duro, dicen; o será que son de caja frágil. Andan, también muchos, tropezando a cada paso con el suelo, dando sonoros traspiés y mirando atras con asombro. No es que el adoquinado de las veredas sea muy estable, pero ellos, como que no se acostumbran, que no quieren. Y lo más emocionante es que andan, por la calle, hablando solos.

Por supuesto, hablo de ellos; porque aquí, efectivamente, dominguean los cronopios.

Ellas, las cronopillas, aunque de la misma masa, son otra cosa. Sólo ronquean cuando cantan; y cantan a mares, como si hablaran. Pero nunca solas. Ni tropiezan. Van a saltitos, efectuando sutiles traspiés calculados, y el adoquinado de las veredas se las ve rudo para acostumbrarse a ellas. Que pasan, y miran, sin decir nada; amohinando ensimismadas, casi todas...las más...muchas, una semisonrisa ilusionada en el borde de los labios.

Desde luego, para eso me he quedado, paso el día por ahí, callejeando. Sorteando, observando, flanqueando. Y hoy es el día en que creo que puedo decir que, de a poquitos, ya aprendí mi primera lección de tango.

Tal vez mañana me anime a instalarme en San Telmo, a practicarlo. De momento, por las noches, sigo viviendo en Corrientes. Más o menos del Obelisco a Callao, y viceversa, según le venga a la luna.

Yo no sé si es posible que exagere. Pero es como si ahora mismo no haya nada como tomarse un chocolate con churros en La Giralda (la risa clara y el chocolate, también) antes de meterse en uno de los múltiples teatros que iluminan ambos lados. Un magnífico teatro. Genial recreación, con acento argentino, de aquel tremendo "clásico" de Miller (Arthur). Sí, aquel al que tan sabiamente dio la vuelta Tim Burton. Y salir a medianoche, emocionado, a la Vía Láctea; donde igual puedes elegir un viejo microsurco de Cortázar recitándose a sí mismo, como rememberar, flipando, aquellas olvidadas ediciones de Losada...

Una inmensa calle llena de luz...y de niños solitarios con gorrita y chandal, espabilados y humildes, correteando como perro sin amo ¡Eh, amigo, no tenés una moneda!...y ancianitos de a dos, que se llevan lentamente de la mano, y miran hacia el cielo para cruzar, en lugar de a los semáforos...y más niños (hoy es sábado), peinaditos y muy bien acompañados ¡Che, qué bárbaro!...y a cada rato una pareja, empotrados el uno en el otro, devorándose la boca como si el mundo estuviera ya por acabar, o comenzar...

Aquí nada resulta vulgar. La más simple y pedestre actividad económica se enaltece de una soberana dignidad; que a uno se le antojaría presumir furiosa, pero que es, en cambio, tierna ¡Tan tierna, viste!...Y esas cafeterías y quioscos que permanecen abiertos las 25 horas (literal) del día...Y a la hora de dormir, que llega cuando llega, un pasadizo oscuro y desierto. Pero sin frío y sin miedo; porque hoy es primavera.

Yo no sé si lo que digo yo es tan de verdad. Quiero decir: ando solo.

Pero así es como lo veo. Y así os lo cuento.

Abrazos a todos, as.

Ah, y de la gira ya hablare a la vuelta. Ahora mismo soy una auténtica esponja.

Chao.

Chau.................



Cantá, pues, Polaco..........................

jueves, 6 de septiembre de 2007

A Brasil, sí.



Parto ahora mismo. Pero en gira de trabajo y por ciudades con diferentes niveles de siniestralidad. Ya me veo por Sao Paulo, más de cien tíos (y tías) en fila india, ataditos con una cuerda para no perdernos demasiado. Bueno, exagero. Pero os aseguro que no será todo samba.

Luego pasaremos a Argentina, pero para entonces seguro que ya he dejado algo por aquí.

Me voy voooolaaaaaaaaannnndddooooooooooooo............

Cuidadme las plantitas.

martes, 4 de septiembre de 2007

No puedo...dejar de hacerlo.




Es preciso que no deje de poner cierto algo aquí; después de lo de antes.

No es que haga falta, pero es (ya digo) preciso.

Es del mismo Wolfi, pero cuando se ponía realmente impertinente de verdad. Dios lo tenga en su memoria.

Más le vale. Adiós.

Música..........................................................


domingo, 2 de septiembre de 2007

Wolfgang Amadeus Mastropiero...


...que parece que suene algo menos clásico (mira tú), y quizá más rimbombante; pero, desde luego, no se trata de un error de cálculo.




Cierto es, diría yo, que Papá (papito Bach) no tuvo intención jamás de tomarse a cuchufleta tan tamaño asunto como tenía entre dedos; mientras quince o veinte niños hambrientos se colgaban de sus hombros y le hacían más estable el temperamento de su "Clave bien temperado". Así de ciego acabó el muy Sandiós; sin necesidad de buscar tiempo perdido que dedicarle a su Ana Magdalena, milenios antes de Proust.

Sin embargo, no creo que sea Wolfi quien se rasgue las vestiduras si, por un casual, lee este post. Ni tampoco "Les Luthiers". Es un poner.

Viene al caso, en cualquier caso, porque se me ocurre a mí ahora mismo que no se les debe haber pasado a estos "compositores" el legado que le deben a su "hermano"...Y viceversa...


Dicho lo cual...................aprovecho para dejaros una prueba musical de mi argumento; y afirmar la constante de que no sólo no he vuelto, sino que estoy que me piro de nuevo. Mi verano desemboca en primavera este año (no sin ciertas aduanas), y a este paso, no se me ocurre otra cosa, para rogaros que me esperéis, que una estúpida sonrisa de buen humor, y esperanza.

En cuanto a Wolfi, lo dicho. Vosotros mismos.

Y mismas.

Como siempre, espero sobrevivir.

Abrazos de corazón.


(El archivo musical no entra hoy. Mal empezamos...)

Ahora parece que va...

miércoles, 22 de agosto de 2007

Timanfaya

"Ahora que el mundo está recién pintado"...
JOAQUÍN SABINA







Ahora ya sé que estás. Ya sé que vives. Ahora.

Ahora, cada vez que pienso en tí, es como si me quemara. Como si me tostara al Sol. Pero por dentro. Como tú. Como ahora; tú y yo, qué calor ¡Qué frío!

Estamos. Vivimos. Sentimos...O al revés.

Ya, la carne es otra cosa. Montaña de fuego.

Ahora, claro.



sábado, 7 de julio de 2007

Ahora sí que me despido un rato

Valga esta canción de juglaría...






Baco. Guido Reni.


...y también de gesta...


Muchacho con cesto de frutas. Caravaggio.





...para intentar seguir haciéndoos la puñeta en mi ausencia.

Si desaparezco, que me busquen en una isla con nombre de caballero andante.


Sed felices.

jueves, 5 de julio de 2007

Érase una vez

Mi nombre es Martín Romaña y esta es la historia de mi crisis positiva. Y la historia también de mi cuaderno azul. Y la histora además de cómo un día necesité un cuaderno rojo para continuar la historia del cuaderno azul. Todo, en un sillón Voltaire.
En efecto, el día siete de junio de 1978, entré en crisis, como suele decirse por ahí, aunque positiva, en mi caso, pues logré por fin salir de la melancolía blue blue blue, como solía llamarla Octavia, que fue primero Octavia de Cádiz a secas, porque durante largo tiempo la conocí sólo en estado o calidad de aparición, sí, lo cual me impedía, como es lógico, bañarla en ternura con miles de apodos que prácticamente no vendrán al caso en el cuaderno azul, pero que en cambio justificarán plenamente la adquisición del cuaderno rojo. Plenamente, Octavia.
Cabe advertir, también, que el parecido con la realidad de la que han sido tomados los hechos no será a menudo una simple coincidencia, y que lo que intento es llevar a cabo, con modestia aparte, mucha ilusión y justicia distributiva, un esforzado ejercicio de interpretación, entendimiento y cariño multidireccional, del tipo a ver qué ha pasado aquí.
En realidad, de quien hablaré mucho, a pesar de que las apariciones milagrosas de Octavia de Cádiz puedan por momentos inquietar (a mí, desde luego, me inquietaron muchísimo), es de Inés, que fue primero todo lo contrario de Inés a secas, porque nada ni nadie en el mundo me impedía bañarla en ternura con miles de apodos, aunque durante largo tiempo viví con ella en estado o calidad de inminente desaparición, sí. Por lo demás, altero, cambio, mantengo, los nombres de los personajes. Y también los suprimo del todo. Creo que me entiendo, pero puedo agregar que hay un afán inicial de atenerse a las leyes que convienen a la fición, y pido confianza.


Inicio de la introducción de "La vida exagerada de Martín Romaña". De Alfredo Bryce Echenique.



Nada. Acabo de empezarlo de nuevo. No tengo la más remota idéa de cómo se me ha ocurrido así de repente. Pero sé que será un buen digestivo, a la luna de poniente, columpiándome en mi hamaca roja.

LLevadlo bien, quienes tengáis vacaciones. Y los que no, paciencia.

Abrazos.


martes, 3 de julio de 2007

Las afueras de mi cueva (a mi Okupa)



Paso la tarde asomado al cine de mi ventana.

Apenas unos días que dejo solo el rosal, y se me humillan los pétalos.




Del cielo en cambio no esperaba otra cosa, inescrutable telón de acero, agazapado tras su gris eterno.

Llueve crudo, como siempre. Y a la espera de que el tiempo pase, se me atasca el esternón de pajaritos.


lunes, 2 de julio de 2007

miércoles, 27 de junio de 2007

Benny Lacun

O ¿Para qué se inventó el olvido?

A pique de sufrir mi primera desilusión cinematográfica consentida del verano quise volver a releer la novela. Más tarde, lejos del más mínimo desengaño, tras ver la peli, he vuelto a releerla.

Y es que es lo mismo.

Quiero decir...Empresa ardua, difícil y arriesgada donde las haya, la de confeccionar un listado de películas que no masacren vilmente la novela en la que, supuestamente, se basan, o inspiran. Se me ocurren algunas adaptaciones lejendarias de libretos de teatro, aliñados por las zarpas de un Orson Welles o un Brando; o aquella deliciosa "La Huella", con Lawrence Olivier y Michael Caine. Pero no dejan de ser teatro filmado, al fin y al cabo.

Por lo que se refiere a las novelas, lo primero que me viene a la cabeza es más sudor, junto con el plácido propósito de no torturarme las meninges en tiempos tan soleados. O sea, que se admiten ideas, vaya, en todo caso.

A ésta no opongo dudas porque la tengo reciente. Y me reitero: Si es que es lo mismo. Es una historia hermosísima, en ambos soportes ambos. El guión resulta tan fiel al texto que a menudo se limita a calcarlo; al igual que la carne que lo arropa, tanto en el sonido como en las imágenes, aportando una nueva dimensión tan convincente como cercana. La peli, "Bajo las estrellas", explica lo que explica el libro. El libro, "El trompetista del Utopía", explica lo que explica la peli.






Y mi querido Aramburu sigue hablando de lo mismo, en ésta, su novela más amable. Lo cual me lleva de nuevo a su libro más duro; donde hace ya como diez años que ya hablaba de lo mismo, con un estilo muchos más directo y conciso, en este caso (lo siento, no me resisto):

Había dieciocho camas alineadas junto a la pared, en un aposento oscuro. Yo ocupaba la quinta, empezando a contar por la izquierda. En esto se oyó una voz en la oscuridad, que dijo: "Uno de ustedes ha dejado de existir. El resto puede levantarse. La cena está servida". Todos se levantaron sin demora de las camas, menos el que se hallaba a mi lado y yo. Le pregunté cuál de los dos sería el muerto. "No hay duda de que ya no vivo", susurró. Agradecí su sinceridad y me incorporé a la fila de los que salían.

de "No ser no duele". FERNANDO ARAMBURU.


miércoles, 20 de junio de 2007

Bueno, allá voy...

...y conste que no soy muy aficionado a este jueguecito de los memes, y además me suena chungo el nombre. Pero no puedo negarme después de ser invitado, por partida doble, por dos de mis más queridas coleguis: Glauka y Hilda (buena pareja).

Me da corte porque sólo se me ocurren cosas buenas, y ya me veo quedando en evidencia de nuevo; pero me consuelo en la confianza de que no me tomaréis muy en serio. Y esta leve introducción me lleva de cabeza al primer rasgo...¡voy p'allá!


-Vanidoso...vamos, que si me quejo, es para que, además, se me note. No es que llegue a lo soberbia, ni de lejos, no, para nada; pero he de reconocer que sí soy bastante mío. En el fondo, muy en el fondo, claro.


-Contradictorio...y no lo digo porque me guste llevar la contraria, que me encanta, sino por ser a mí mismo a quien contradigo constantemente. Donde no hay encrucijadas me las invento; y me discuto, y me lío, y me quedo quieto parao, casi siempre.

-Indeciso...aunque de vitalidad impulsiva y talante soleado (no, si al final vendrá todo liguado), me da miedo tirarme a la piscina (literal) de cabeza; y por lo general, suelo coger todos los trenes con retraso.


-Tímido...aaiiissssssssss, de la muerte.


-Excesivo...por lo tanto.


-Fantasioso...(he pensado que "colgao" sonaba algo rotundo)...pues eso, que mi alma no le tiene mucho apego al suelo. Mi cabeza vuela sola, y cuando le cuesta, siempre tengo un buen catalizador a mano. Natural, generalmante. Y sin embargo mi cuerpo se deja arrastrar por la inercia con demasiada facilidad. Mis castillos son de arena. Casi todos.


-¿Generoso?...creo que sí. Total, ya lo he dicho, mis castillos son de arena (de aire, en el mejor de los casos) y, por lo tanto, de todos; casi.


...resumiendo...


-Un mandril.








Bueno, lo he escrito de tirón y sin pensar, que es como se hacen estas cosas (allá Freud); y, desde luego no pinso pasar el testigo (estas cosas no se hacen). Pero estoy cerrando ya maletas y me piiiiiiiiiiiiiiiiirooooooooooooo...aunque volveré unos días ha hacer unas cositas; y después ya, todo Julio.

Naturalmente dejaré el buzón abierto.

Abrazos.


Y ahora una flor ¡hala! De Serrat, claro, que sé que os gusta.


sábado, 16 de junio de 2007

Instrucciones para curar la resaca estas vacaciones

Tip y Coll




Me piro de vacaciones en menos que canta un ¡¡¡KIKIRIKÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!!! gaaaaaaaaaaaaallo...

Bueno, aún me faltan unos días, pero me voy entrenando.

miércoles, 13 de junio de 2007

A sugerencia de quimera...






...y a cuento de encuentros mágicos, arropados por noches lejanas al amor de una música de caña improvisada y, por esta vez, con mucha alevosía.







Alevosía y morro. Por no hablar de inconsciencia y, sobre todo ignorancia. De juventud, en una palabra. Imaginad a un nipón y un valenciano interpretando, sin apenas haber sido presentados, dúos de Mozart, nada menos que en su pueblo, exhibiendo un maletín bien abierto con el inocente afán de recolectar "voluntades".

Sucedió en Salzburgo, sí, en un curso de verano, hace ya unos cuantos años. El Festival de Julio estaba en pleno apogeo y las calles reventaban de visitantes melómanos millonarios...Hay que decir que las voluntades estaban que lo tiraban, y fue una cosecha excelente; pero allí Mozart no apareció por ninguna parte.

Aunque eso no se lo decíamos al público, realmente entusiasta. Tras acoger con humildad y alegría la cascada de aplausos más sincera que he recibido en mi vida, nos lanzábamos sin pudor, allí mismo, delante de la clientela, a hacer recuento de ganancias; embutíamos de chelines una bolsita de plástico y nos íbamos, por fin, a buscar el perfume de Wolfi por las innumerables y bulliciosas cervecerías del burgo. Nos daba para muchos litros... además mi querido amigo Yin Yang decía que no bebía y, por lo tanto, se emborrachaba con muy poco. Era todo un espectáculo, las terrazas llenas de bombillitas de colores, amenizadas por bandas populares, estaban siempre a petar; el jolgorio rebosaba espuma. Paquidérmicas y coloraotas "grosses freulen" regaban constantemente el suelo de cerveza, transportando de aquí para allá docenas de enormes jarras, en cada mano; y allí sí ví, os lo juro, más de una vez al pequeño Wolfi, a cinco patas por debajo de las mesas.

Aprendí mucho ese verano, desde luego. La pena es que le perdí el rastro a mi querido Yin Yang. Me escribió su dirección en un papel, pero la dejó incompleta, el muy borracho. Él tenía que mandarme desde Tokio unas partituras de un clarinetista japonés, para mí desconocido; y yo le hablé maravillas de un clarinetista legendario de los valles de Navarra: el maestro LANBERRI (sí, con ene), y su inclasificable "Solo de Concurso" op. 78, para clarinete Bajo, in B (de burro). Pero ahí quedó la cosa; lo despedí con enormes abrazos que pondrían colorao al japonés más pintao, si no fuera porque ya me conocía, y entusiastas promesas de pronto reencuentro.

Al llegar a casa, recordé la servilleta de papel que llevaba en el bolsillo; pero sólo pude descifrar a duras penas unos garabatos desleídos que decían algo así como: Quelido Yin Yang. Tokio 20009 cp (de ceporro, supongo)*

En fin...sin andas todavía navegando y te cruzas por casualidad con esta cueva, seguro que reconoces la foto, y no has olvidado ese verano en que un valenciano majara te hizo cambiar el metabolismo. Mándame, por lo que más quieras, los datos que necesito.

Un abrazo.

* (Nota del autor)


domingo, 10 de junio de 2007

Delicatessen

La gana no la he perdido, no, ni el ansia. Un poco flojo de arrestos en lo que se refiere al nivel de globilandia escarlaaaaaata; pero bueno, mucho veneno y poca proteína, es lo que suele pasar.

Claro que, no me veo ahora hartándome de filetes de hígado a la plancha; y la quina Santa Catalina creo que ya está descatalogada. Y si no lo está, me privo. Me privo, claro...sin privarme en mí, se entiende; y además no dejo de escuchar los corifeos que me aleccionan como en el anuncio: ¡Reaaaaccioooooooonaa!...

En fin...yo ya venía pensando hace tiempo que, puestos a reaccionar, mejor apostaba por nuevas tendencias alimentarias. He oído hablar de una rara esquisitez que no sale nada cara, a pesar de su tamaño; y me la han dado a probar, justo antes de explicarme que puede que me resultara algo difícil encontrarla(*). Se administra, obviamente, vía paladar; y hace milagros, dicen, en la sangre.

Lo malo es que aquí, en provincias, más que difícil resulta imposible de encontrar. Incluso en algunas tiendas, autóctonas, te miran con mala cara; y en las franquicias te toman por lo que no eres, abiertamente. Así que me he decidido a dar el paso; nunca hasta ahora había comprado nada por Internet, pero dicen que funciona. Espero que sea cierto. A mí me urge.

La flor de mi secreto, o algo así, se llama la ambrosía.


(*) Ojo, no es Pepsi.





martes, 5 de junio de 2007

Ya se me estaba pegando el nick

"Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo..."
JULIO CORTÁZAR

Dicen que el sueño atrasado no se recupera nunca. Y yo creo que, de alguna manera, es cierto.

Pero también es verdad que a los sueños aplazados (esquivados, solapados...) no se les pone, así como así, la zancadilla. Por mucho que los enquistemos, los fosilicemos, ellos buscan la manera de pillarte; y te pillan. Y ya puedes ponerte a rabiar de defensas y seguir a rajatabla el plan danone. Te pillan, porque para ellos no hay defensas. Estos días he podido comprobarlo. He flipao como un saharaui poeta en New York...pero se agradece; es como quitarse años de encima.

Su camino cuando te resistes, y su arma, suele ser la fiebre; y, claro, duele. Que una cosa es soñar despierto (de todo punto recomendable) y otra, delirar; el cerebro en las entrañas y las tripas en el craneo...y esa luz de antorcha cavernaria...ese tufillo a abandono y encierro...¡Si hasta los murciélagos se me colgaban de las pestañas, y las arañas me hacían bufanditas!...Menos mal, menos mal que los únicos buitres que tienen llave, son en realidad ángeles disfrazados; un mucho por timidez, sin duda, y puede que un poco, por modernidad.

Y, ahora que digo ángeles; digo también, que también he tenido cierta actividad consciente, casi. En las cortas treguas entre profundos desparrames oníricos, he intentado dedicarme a alimentar mi espíritu (a empanarme) con música de todas clases, lecturas adictivas y una buena selección de DVDses...que ya he aprendido a bajarme pelis del Emulequeyatedijequesepuedeencontrarcasidedetodomireusté...Y entre Mozart y Stravinsky, un Kieslowsky, ni rojo ni azul ni blanco: "No amarás" (interesante punto de vista). Y después, para desempalagar, un Zulawski: "Lo importante es amar" (la hostia). Y entre Wagner y Puccini, sesión doble de "El cielo sobre Berlín", de Wenders, y "La Luna", de Bertolucci...En fin, ya digo: considerable empanada.


En total (como sigue diciendo quien yo me sé) que he pensado que no hay misántropo que cien años (de soledad) dure; o al menos, yo no conozco a nadie que aguante muchos siglos en la cueva. Y además al fin la primavera, ni ella misma sabe cómo ha sido, ha venido...y que eso, que he decidido irme a vivir a la calle hasta que vuelva otra vez el otoño.


Que será, probablemente, dentro de un par de días.





Pd: ¿Del cambio de look no os he hablado, verdad?...Mejor.

domingo, 3 de junio de 2007

Hoy no hablaré de Serrat

Eso será el domingo que viene, según me ha dicho Oihana, la que abre a diario y tiene de todo, a todas horas, en mi barrio.

Nada, un pequeñito garbeo, tembloroso y cuesta arriba, a la tienda de la esquina; a pillar algunos víveres y la prensa. Y me ha regalado un disco. Como a todo el País, supongo.

También me ha dicho que es antipirético.

Esta canción desde luego lo parece, ciertamente. Me la voy a administrar una docena de veces. Cada hora.








sábado, 2 de junio de 2007

Gota a gota


Tengo fiebre. Estoy de baja. No he tenido más remedio que dar la espalda a todas mis obligaciones y encerrarme en casa.


...Día a día, hora ahora...y la sombra se hace luz que obliga a bajar los ojos, a inclinar cuello y cabeza...


Justo ahora, colofón de temporada, cuando todo se amontona y cada día es una urgencia que arrastra todos los ánimos al límite del verano.


...paso a paso, minuto a minuto, el vacío se hace piedra en la distancia...


Pero es necesario dejarse caer en el pozo de vez en cuando. De hecho llevaba lo que va de año capeando, mal que bien, a diario la agresión de los elementos. No se había visto en siglos primavera tan hostil.


...Verso a verso...golpe a golpe...tanto da de arriba abajo como de abajo arriba...


Y al final, los elementos me han ganado. Cuando el cuerpo dice no, ya podemos cantar misa. Y si de poder cantar se trata, no está mal que todo se desenchufe una temporada. Todo, menos lo que realmente importa.


...fisura a fisura, lágrima a lágrima...no fue ayer cuando quedaron desparramados todos los besos...


Además, mi casa está superpoblada. A parir de viejos amigos, cada cual con sus propias telarañas. Buen momento para desempolvar libros, paladear recuerdos olvidados, con el regusto dulzón que aporta la fiebre alta, de dejarse soñar por los sueños imposibles. De dormir como una vaca.


...noche a noche, gota a gota...cada vez más lejos de tu sombra.


El día sigue alargando. La noche es corta. A intervalos caprichosamente irregulares salta un pico repetitivo y chillón en la cocina. Es el cuco. Significa que me toca tragarme la pastilla.