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Al norte del sur., Spain
En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.

jueves, 4 de octubre de 2007

Amor a primeras vistas...(Sao Paulo II)

Y salí. Vaya si salí; al instante. Aunque primero bajé, a desayunar de nuevo como un tigre.

Hay que decir que nunca antes había visto (aunque sí soñado) tan natural policromía de frutas tropicales para desayunar por la mañana, prontito que se oxidan. Tras lo cual, paso directamente a certificar los beneficios inmediatos que puede obrar sobre un ánimo desfasado (tanto en el perfil horario-geográfico, como en el más íntimo) una buena sobredosis, en ayunas, de mango bien madurito. Las salchichas, las pancetas y los huevos, revueltos, como siempre. Y de café (americano) ya te puedes beber litros.

Ahí ya empezé, como por arte de yo soy yo y mis..., a ver a más de uno de los nuestros. Y elegí al de siempre, claro; otro madrugador ocasional. Y a la calle. De la mano. Para entonces (más o menos las 08:00) tras visita obligatoria y religiosa al señor rouco ¡ayyyyyyyyyyyyy!, el sol campaba como auténtico astro rey y el, tan inconcebible como idiosincrásico, estruendo de los helicópteros había hecho migrar a los buitres; hacia la periferia, supongo. La suerte (nuestros paternales jefes) quiso que el hotel hiciera esquina con la mismísima Avenida Paulista; que es como La Castellana, pero con mucho más cacao. Y la gloria, siempre más palpable en el trópico, nos hizo comprender al instante que, afortunadamente, las muchachitas de a pie se desdeñan por costumbre de utilizar esos aparatosos "utilitarios" voladores para ir a trabajar. Mejor, van...andando...

Al punto vimos claro cual era nuestro destino en las próximas jornadas. Ni sexual, ni turismo. A vouyear como tarados. Y qué decir del flechazo. Al mismísimo San Sebastián me tuve que encomendar, para no caer, atravesado, a cada paso. Pero volvió a pasar de mí mi santo. Y yo me enamoré, os lo juro, a cada paso.

También he de decir, para no faltar del todo al rigor, que fuimos allí a trabajar; y en eso sí triunfamos. Pero es otra historia. Lo cierto es que, cuando nos desocupaba la excusa, algo teníamos que hacer entre el horario de entrada y el de salida de las oficinas, a mediodía ¡BUÁ!... Y la verdad es que también tengo recuerdos muy presentes de un excelente museo de arte contemporáneo; un parque, que era la selva en pleno centro, y una librería en la zona pija, en la que, a falta de ediciones bilingúes (quién lo diría) me compré un libro de poesía en portugués; absolutamente comprensible.

Pero básicamente, me dediqué a ver. Y ví...ví, ví...Viridiana...


8 comentarios:

Pedro (Glup). dijo...

Y además de trabajar lo estás pasando bien. No, si lo tuyo...
Un abrazo, campeón

el nombre... dijo...

Misántropo: vos me perdonarás mi ausencia... Estoy a full con el trabajo! para mí es temporada "alta", y no me quejo, porque cuando hay trabajo, me siento mal si lo hago, aparte de disfrutarlo too. Lo uqe lamento es perderme de visitarlos a mis amigos. Perderme algunos posts, necesariamente.

Bueno, a éste lo leí de cabo a rabo.
Sao Paulo es en realidad bello. Pero después de leertelo a vos, pensé: ¡qué descripción!!!!!
Me dieron ganas de volver!
Bueno, hay que conjugar placer y trabajo, no?
Bessosssssssssss.

Gwynette dijo...

Dear,que bien nos lo "pasemos", eh ? :D...y todas estas bellezas ociosas rondando por las calles rompiendo el corazón de nuestro Misántropo..ladinas !!!
Y en serio viste Viridiana en Sao Paulo?..aún se aguanta la película?
Los "niños" también son tan monos como las nenas?

La envidia vuelve a uno de color verde?..me está dando un subidón y no es un reflejo de la camiseta !

Besitossssss mil ! :-)

Misántropo dijo...

No, campeón, lo has dicho al revés. Además de pasarlo lo mejor que puedo, que no me quejo, trabajo.

Jajá. Un abrazo.

Además, leas lo que leas, ya hace más de una semana que estoy acá, divirtiéndome.

Misántropo dijo...

Mi querida El nombre: por imperdonable que pueda resultar tu ausencia, yo no tengo nada que perdonarte.

Al contrario, estoy encantado de haberte conocido justo después (ojalá hubiera sido antes) de mi corta estancia (estadía) en tu maravillosa ciudad.

Ya ves, cómo quejarse del trabajo si fue por eso que pude ir, y estar. Y te aseguro que lo que más me impresionó, y me llenó de orgullo (¿ajeno?), fue el tesón y la esperanza (la alegría viene en el gen) con que encara la gente su trabajo diario.

No es cosa fácil conjugar trabajo y placer. Pero la verdadera bendición viene cuando te asalta la magia donde menos te lo esperas ¿no?

Beso tus pies, preciosa.

Y, bueno, lo de volver a Sampa es otro tema.

Misántropo dijo...

Quédate verde, mi querida alcachofilla, que te sienta muy bien el color.

Y no me sufras por los destrozos paulistas, que fueron tan hermosos como fugaces...en cuanto a los chicos, no me hagas mucho caso, pero yo te diría que no tanto.

Los que están buenos de verdad son los porteños. Y ellas...ellas son palabras mayores. Pero todo eso aún lo tengo haciendo burbujitas en el páncreas.

Ya irá saliendo...supongo.

Tú sigue cumpliendo años, y yo que lo vea.

Un abrazo, guapa.

libertad dijo...

jajaja...me alegro!

Calle Quimera dijo...

A si que enamorado a cada paso y es que mira que nos parecemos....joer¡¡¡¡.Salud¡¡¡