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Al norte del sur., Spain
En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Sal morejo

Aparta esa ropa de invierno que te has traído y colócate la camisa satinada; sí, la negra. Échate el pelo hacia atrás y apaga la luz; y vete, que es de noche y el aire canta por primaveras.

Venga, no te quedes ahí pasmado, cataplasma. Asómate a la ventana. Ahí abajo se suceden dos hileras de naranjos que conducen al mar, que es un río; sólo tienes que sumergir los pies en una esquina y ya ellos te llevan nadando, mientras tú te puedes dedicar a ir contemplando los portales, los patios, los balcones, las terracitas y, cuando menos quieras darte cuenta, ya has subido y has bajado, y has vuelto a salir a esta plaza, esta vez por la derecha; o no era la misma plaza...Y hace rato que tus pies no van nadando y tu piel está bañada en risa. No está nada mal para ser un miércoles cualquiera.

- ¿voy bien por aquí?

- Tira tó pa`lante y cuando empiezes a oler a incienso es que vas por buen camino.

- Vale, muchas gracias.

Lo que no me ha dicho es lo de las boñigas; pero sí, parece ser que voy por buen camino. Porque igual que los naranjos (aquí no hay alamedas) conducen a la mar, que es el río; las boñigas conducen, al final, a los caballos, que son los taxis. Y ahí, en la parada, no te cortes un pelillo y mira de golpe pa`rriba. Porque una cosa es la luz y otra cosa será la iluminación; pero ésto que estás viendo ahora es La Giralda. Una Giralda nocturna de un noviembre cualquiera.

Y contigo quería yo hablar, mire Usté. Que aunque estoy cansado y mareado de dar vueltas no por eso dejo de admirarme, de admirarte; y yo sé que tú, Giralda, me vas a entender. Que he venido a confesarte el por qué de mis desvelos. El por qué de qué de que ande por aquí, solito, a estas horas. Por qué yo sé que tú sabes que me he equivocado de ciudad, de hora y también de monumento.

Y por qué, éso, no importa.


8 comentarios:

libertad dijo...

No pasa na. Si nos equivocamos, la vida nos reorienta. Te lo digo yo. Que confío en que sea así.
Ayyy, un beso grande!

De cenizas dijo...

jajaja... Aquí también decimos: sal morejo, pero los morejos no quieren salir, y se quedan, y copan la seguridad social, y las ayudas, y los pisos de protección oficial...

¡qué gamberro soy!

un abrazo¡¡

hacefalta dijo...

Sevilla suena a imperativo: sé bella. Y lo cumple cum laude et cum jolgorio de voces y palmas. ¡Qué bien suena Sevilla! Suenan por sevillanas hasta los naranjos, hasta el silencio grave de los toros en la maestranza y hasta la mar que dices que es río.
Suena el batir de huevos contra la loza en cualquier ventana de cualquier noche en Triana.
Estoy seguro de que también sonarán tus pasos a gloria. ¡Suerte Maestro!

Anónimo dijo...

En otro viaje, seguro que será tu ciudad y tu momento. Ya verás.
Yo he tenido mucha suerte con Sevilla: siempre he estado como en casa.
Bienvenido a casa.
Tu/te Okupa

misántropo dijo...

Mientras no nos reconvierta, tienes razón, Libertad; no pasa na.

Yo confío en que confíes.

Beso grande.

misántropo dijo...

Tú lo que eres es un descastao, chaval.

Si no fuera porque te conozco, no sé lo que te diría.

Un abrazo.

misántropo dijo...

Hombre; gloria, lo que se dice gloria...En fin, me acojo a lo del imperativo.

Un abrazo, gamberro.

misántropo dijo...

Me alegra saber que en Sevilla has estado como en casa, Mi/Me...quiero decir, en tu casa.

En cuanto al primer párrafo, me suena un poco a ciencia ficción. Pero se agradece el sentimiento.

Un beso.