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Al norte del sur., Spain
En el norte del sur del centro del mundo, no hace frío, ni calor. Se podría decir que se está bien, aunque el clima no es confortable. Dejémoslo, no obstante, como está; por si las moscas.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Ayer, Martes 13.

Y hoy, Miércoles 14...¡Vaya racha!
O, por decirlo de otra manera, buena ocasión para hallarse a la luna de valencia, o Valencia, tanto monta.

En ocasiones así, siempre elijo a este señor. Nunca deja de ofrecer un roto para cualquier descosido. Y, jamás, pierde la perspectiva. Y, mucho menos, la clase:


A N I V E R S A R I O


-Mirá cómo llueve.
-Qué diluvio.
-Justo hoy, que hace treinta años que nos casamos. ¿Te acordabas?
-Por supuesto que me acordaba.
-Como no dijiste nada.
-¿Para qué? Es un día como cualquier otro.
-Ni tanto ni tan poco. Un poco de sentimiento no le viene mal al almanaque.
-Bah.
-¿Estás desilusionada?
-No sé si es desilusión. Mirá que no te echo ninguna culpa. Simplemente, me siento a apreciable distancia de la que fui, de la que era, casi te diría de la que soy.
-Mi vieja, los años pasan. Sería un poco absurdo creer que el paso del tiempo no nos afecta. Yo mismo, algunas noches, me aletargo en un interminable insomnio, y me pongo a repasar las luces y las sombras de un itinerario que yo no programé pero que alguien, vaya a saber si Dios o un azar insolente, programó para mí. Durante una hora o dos respiro ese desconsuelo, hasta que al fin me duermo como último recurso.
-Cuando veo que estás despierto a medianoche, también me desvelo, y así seguimos, uno junto al otro, sin tocarnos ni preguntarnos ni necesitarnos.
-Es lamentable, pero qué vamos a hacer.
-Decime, Anibal, ¿vos siempre me fuiste fiel?
-No.
-Lo sabía. La infidelidad pone un velo en los ojos, otro olor en el cuerpo, un pozo de silencio.
--Y vos ¿me fuiste siempre fiel?
-Tampoco.
-¿Y qué te dejó esa explicable mezquindad?
-Poca cosa. El tipo no entendió nada. Se creía un seductor universal. No demoré mucho en hartarme de su arrogancia.
-¿No tuviste algún prurito de conciencia?
-No exactamente. Más bien cierta pereza en afrontar futuras dificultades. Lógico. Y en tu caso ¿cómo era ella?
-Hermosa como modelo de pasarela, pero estúpida como secretaria de gerencia.
-¿Duró mucho?
-Apenas seis meses. A los cuatro ya estaba harto, pero me costó decidirme. Dos meses después cobré valor y encontré que la forma más expedita y con menos diálogos inútiles, era darle una bofetada. Y se la dí. Santo remedio. Me miró con sorpresa y con rabia y me dijo: "Mientras no me pidas perdón, no volveré a verte. ¿Entendido?". Entendido. O sea que nunca le pedí perdón.
-Ahora yo también te pregunto si no te sobrevino un prurito de conciencia.
-Puede ser, pero fue transitorio como una gripe. A la semana me quedé sin prurito.
-Más de una vez me he preguntado, después de tantos malentendidos y pasajeras traiciones, ¿a qué se debe que sigamos juntos? No hay hijos ni otros graves condicionantes. ¿A qué se debe entonces?
-Yo diría que es un penoso juicio sobre las relaciones humanas. Están viciadas desde siempre. Desde Adán y Evita. A veces creemos que el amor las va a salvar. Pero el amor es una errata.
-!Carajo!
-Eso mismo: carajo. En nuestro caso, yo diría que seguimos juntos porque la soledad es una porquería.
-Tenés razón.
-Mi vieja, yo diría que el resultado de este sesudo análisis de nuestros treinta años de convivencia es que debemos continuar juntos.
-Continuemos, pues.
-¿Que te parece si nos vamos a la cama? El diluvio me ha puesto cachondo. Más te digo: este objetivo intercambio me ha despertado el deseo.
-Qué deseo?
-El sexual, tonta.
-A mí también. Que raro, ¿no?

MARIO BENEDETTI.

11 comentarios:

De cenizas dijo...

Cierto. Pero deprimente...¿no?


joerrrr

Misántropo dijo...

Deprimente...?
No sé. Yo creo que lo que derrocha el señor este, es una sorna, que no sarna, del carajo: "Eso mismo, carajo."

Prueba a relativizar un poco los datos temporales, a ver qué tal así. Aunque, también diré que no era mi intención celebrar nada. Que conste.

Un abrazo mediterráneo.

Ofelia Lopez Pez dijo...

Ufff...a mi, no me resulta deprimente, creo que Benedetti tiene un punto critico y real que lo acerca a lo cotidiano.

Y...por qué celebrar pudiendo sentir?

Un beso,

Ofelia

Misántropo dijo...

Pues no debes estar (¿o era ser?) tan "pez", mi admirada Ofelia; ya que, creo, has captado a la perfección esa maravillosa pluma que tiene el Benedetti. No, a mí tampoco me deprime. Dame tiempo para leerte y ubicarme, que lo tuyo tiene tela. Sea usted muy bienvenida. Y besada.

Anónimo dijo...

La lluvia, los años, la convivencia... Es la vida que pasa dejando huellas imborrables pero olvidables en su inolvidabilidad. El tiempo madura y pudre. Sin embargo la pequeña semilla de la esperanza permanece aunque no sea más que para saber que el nuevo retoño también se pudrirá. ES LA RUEDA, SIN CESAR ASÍ RUEDA EN CURSO ETERNO, TRAGEDIA DE LA SUERTE. (Esto último es de mi amigo del alma, Unamuno)

Misántropo dijo...

Bueno sí, Don Miguel...pero ¿Y?...No me venga, se lo ruego, con certezas de esa calaña a estas alturas...¿O sí?

Me va a dejar usted solo con la duda de dudar ¿verdad?

Pues claro.

Misántropo dijo...

Por cierto ¿me podría repetir cómo se deletrea eso de inolviolduxzrrs...¡coño!

Usté perdone.

Misántropo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Sí, con la duda de dudar le dejo, amigo o más bien con la certeza de la duda ¿Don Miguel, certezas? Ninguna.
En cuanto a lo de INOLVIDABILIDAD, es un palabro que me he inventado porque me ha salido... del Do al aire.
¿Se le van aclarando sus dudas?

Anónimo dijo...

Mire, que Ud. es un poco patoso (¿me lo permite?) pero de los que llegan al alma. Siga, siga su camino, que en él nos encontraremos. Creo que ha de haber una buena comunión entre nosotros pero no la de las sagradas formas. Esas ya nos las da la vida. La nuestra quedará sellada por el Sr. Rotura, que nos deparará muchos disgustos pero nos unirá en el placer de la decadencia, que es lo nuestro.

Misántropo dijo...

Jaaaaaaaaaaa...habrase visto tímido en el mundo?

De que te vea te mato, chaval.

Bueno no, que estoy de huelga.

Un abrazo, cabrón.